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Bernice Xanthe

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domingo, 30 de abril de 2017

ELLAS

By On domingo, abril 30, 2017


Cristina enfundada en su falda de tubo y sus tacones de vértigo, mira de soslayo 
a ese hombre que le es prohibido. Tan simple como ir cada día a que le sirva el 
desayuno en aquel bar de una ciudad cualquiera.
Ella es feliz mientras él con una dulce sonrisa cada mañana le deja su café y 
cruasán en la misma mesa de siempre. Ella le sonríe de vuelta, siempre tímidamente.
Así es cada día, los pensamientos de Cristina volaban enfundados en las caricias 
que desea de aquellas manos. Aunque la situación entre ellos nunca se viviría, ella 
no podía ni quería dejar de soñar con ello.
Acabó su desayuno y se despidió de la gentil y enamorada pareja que atendía el local, 
ellos dos siempre tan sonrientes y tan cariñosos.
Cogió su ruta de siempre para ir a su trabajo, dispuesta a enfrentarse de nuevo a un día 
cualquiera; su desánimo a veces le hacía entristecer.
Pero ella es una mujer luchadora y así tranquila, se dirigió a su pequeña tienda de 
moda vintage.
Los días se le hacían eternos entre sueños, ella amaba y no era correspondida.
Una mañana en su pequeña boutique entró una mujer de rasgos dulces y sonrisa 
llamativa, admiraba la ropa que colgaba de las perchas con una sonrisa que le 
llegaba a los ojos. Cristina la observó al andar, mientras rozaba la tela de la ropa 
y esas manos de mujer se le hicieron apetecibles en su mente, era realmente 
preciosa con unos andares sosegados, pausados y, con un sutil y sensual magnetismo 
que le atraparon. Quería apartar de su cabeza esos pensamientos; pero era ver esos 
movimientos y contoneo femeninos y perderse entre sus curvas.
La mujer se giró hacía ella y le sonrío, una sonrisa sensual y bella. Como ella.
Cristina salió del pequeño mostrador para acercarse.
- Buenos días, ¿Necesita ayuda?- comentó con su mejor sonrisa.
La mujer le devolvió la sonrisa. De manera apetecible, o eso le pareció.
-Me encantaría probarme este vestido- respondió señalando uno de los modelos 
de los años cincuenta que tenía en su muestrario. «Con el cuerpo que tiene le quedará perfecto» Pensó Cristina.
-Le saco el de su talla. Sígueme a los cambiadores.
La mujer siguió a Cristina y espero en el cambiador a que ella le llevará el modelo 
que había elegido. Hacía tiempo que quería un vestido de ese estilo.
Cristina se acercó a la mujer con el vestido que le había pedido. Sabía que le quedaría 
perfecto.
-Te importa quedarte y así me dices como me queda el vestido-   Le pregunto con 
una sonrisa socarrona.
- Por supuesto, es mi trabajo atenderte como clienta-  le cogió el vestido de sus 
manos rozando levemente sus dedos al alejarse. Sin dejar de mirar directamente 
a los ojos.
Cristina empezó a sentir calor naciendo de la boca del estómago, ascendiendo  al 
resto de su piel, empezaba arder, mientras intentaba no fijarse en la mujer que se 
desnudaba frente a ella, sin ningún pudor. Era difícil permanecer indiferente a sus 
curvas, al color de su piel, al olor que desprendía. Su sexo rezumaba la humedad 
de la excitación, nunca se había fijado en una mujer de esa manera, la deseaba, recorrió 
su cuerpo de arriba abajo, sin darse cuenta que la mujer se había detenido desnuda y 
no se ponía el vestido, que había ido a probarse. Cuando sus pupilas se encontraron 
no pudieron evitar sonreírse, el ambiente estaba cargado de deseo, la fogosidad 
de sus cuerpos estaban respondiendo al contacto visual.
-Hazlo, lo deseas tanto como yo- dijo apoyándose en la pared del vestidor, ofreciendo 
su cuerpo desnudo, sin miramientos a una desconocida.
Cristina, nunca había estado en una situación similar, ni con un hombre. Pero el morbo 
le embriagaba. Se acercó a ella lentamente, admirando sus ojos café, sus labios carnosos 
pintados de rojo fuego. Sus pequeñas manos, empezaron a deslizarse por sus caderas,  y 
sin dejar de mirarse, ascendió por su cuerpo hasta alcanzar sus senos turgentes, con unos 
pezones rosados que despuntaban briosos excitados por el tacto de sus manos 
dulces y suaves. Los acarició provocando que su piel se erizará, primero con sus dedos, 
estirándolos, retorciendo, provocando el gemido de placer que hizo que arqueara su cuerpo 
y apoyará su melena en la pared. Cuando descendió y se metió por primera vez los pezones
 de una mujer en la boca, solo pudo que sentir el éxtasis del placer recorrer por su sexo, 
mojando sus bragas, que ya le molestaban. Como si ella supiera de esa necesidad metió 
sus manos entre su falda mientras ella lamia su pecho, devorando el menester que había 
surgido entre las dos. Le bajó la lencería que  se deslizó por sus muslos cayendo a sus tobillos, 
con un pequeño gesto alejó el fino tanga dejándolo a un lado. Las dos se miraron en ese 
momento y no pudieron contener las ganas de fundir sus bocas en un beso, dulce, evocador, enredando sus lenguas en un juego tentador, mientras sus manos se perdían en sus 
respectivos sexos, acariciando la humedad de sus labios, adentrándose en su oquedad, 
penetrando las dos al mismo, ritmo, ahogándose en sus gemidos mientras se besaban, 
apretando sus cuerpos, rozando sus pechos. Danzando en  un baile femenino de curvas 
embravecidas. Provocando la calidez de una culminación, ardiente y diferente a todo lo 
que había sentido anteriormente.
La puerta de la boutique, sonó, dando el aviso de que alguien había entrado, las dos 
mujeres se miraron sin poder evitar unas sonoras carcajadas cómplices de la locura que 
estaban viviendo. Cristina, se puso bien la falda, dejando el pequeño tanga en el suelo,  
se acercó a ella y le dio un último pero no menos ardiente beso en los labios;
-Cuando estés, sal para que vea como te queda el vestido, emmm ¿Te llamas?- sonriente 
se acercó a ella, para devolver el beso, y acercándose a su oído…
- Sofía…Ese es mi nombre.
- Cristina. ¡Encantada!- dijo sonrojada por la situación.
- Me encanta que te sonrojes, creo que me gustará provocar más situaciones como 
la de hoy…Ahora salgo.
Cristina se fue atender a la clienta, una de las típicas señoras molestas del Borne de 
Barcelona, que solo entraban a cotillear la extraña tienda que regentaba.
Sofía, salió embutida en su precioso vestido, despertando de nuevo el deseo adyacente 
y recién descubierto de Cristina.
Mientras se admiraba al espejo para ver cómo le quedaba, se acercó por detrás y la rodeo 
con sus brazos, apartando su cabellera y besando su cuello, las dos se observaban en el 
espejo.
-Eres preciosa, y este vestido  es perfecto para tu cuerpo.
-Gracias. Creo que es el modelo ideal para mi cita de esta noche.
Cristina, sintió la decepción de saber que esa mujer saldría de su vida al igual que había 
entrado, dejándole de nuevo el vacío que le acompañaba día tras día. Se apartó de ella, 
alejándose de la tentación, pero Sofía que se dio cuenta la volvió a rodear con sus brazos 
y haciendo que levantará su vista para mirar frente a frente a sus ojos…
-Por qué esta noche, vas a cenar conmigo, ¿Verdad?

No hizo falta más, se fundieron en un beso…


Bernice Xanthe

domingo, 16 de abril de 2017

30 SEGUNDOS

By On domingo, abril 16, 2017
Último libro de la autora Bernice Xanthe 
Tres días desde su lanzamiento en el Top 10 de los más vendidos de erótica 
en Amazon.




Sinopsis

Mientras acariciaba mi melena en silencio, decidí hablar de las dudas que
 me asaltaban en ese momento. Levanté el rostro y le miré;
— ¿Y si me niego hacer algo? ¿Y si hay algo que no quiero…?
Levantó su ceja y esbozó una tierna sonrisa. 
—No pretendo consumirte, no pretendo que sufras más de lo necesario. 
Aunque sufrir es importante, uno se hace más fuerte, te forja el carácter. 
Las vivencias es lo que nos hace sentir que estamos vivos, el sexo, el dolor, 
es parte de ello— Simplemente asentí. 
—Desde el primer día que te conocí, supe ver hasta dónde podía llevarte, 
sé hasta dónde puedo estirar mi cuerda contigo—Me sujetó el mentón 
haciendo que mirara directamente a sus ojos. 
—Pregúntate pequeña porqué estas aquí, a mis pies. Sé que te da miedo 
depender de mí. Entiendo por lo que has pasado. Pero debes entender la 
diferencia entre ser maltratada y tu entrega hacía mí. Y eso lo aprenderás 
paso a paso. 
—Tengo miedo a que me hagas daño, y no ser suficiente para ti ¿Cómo sabes 
que no me desmoronaré? — Me miró con pasión, sus ojos brillaban dando a 
entender tanto o más que sus palabras. 
—Porque yo estaré a tu lado.

jueves, 23 de marzo de 2017

Entrevista en el Blog de Katy Molina (Autora de erótico)

By On jueves, marzo 23, 2017






Entrevista personalizada a Bernice Xanthe



Entrevista en el Blog de Katy Molina


Os dejo la entrevista que me ha realizado Katy Molina en su blog y os invito a conocer a
esta autora con su especial pluma, una maravilla.






miércoles, 15 de febrero de 2017

MARÍA MORALES CARSON

By On miércoles, febrero 15, 2017





Hoy el Post va dedicado a otra autora. A veces y como 
ya sabéis me gusta ayudar no solo a descubrir nuevos 
talentos, también ayudar a que los proyectos de otros 

escritores se hagan más visibles y podamos llegar a más gente. 
Quizá lo que no hacen por mí, yo lo hago, pero soy así. Como 
decía mi abuela, "Alma de cántaro, tienes un corazón que no 
cabe en tu pecho" 

Así que os dejo la presentación de María, que mejor que 
ella misma para darse a conocer y que nos explique un poco 
que clase de proyecto quiere hacer llegar a la gente...



 Soy María Morales Carson, una escritora de Tolosa en Gipuzkoa.

 Para hablarte un poco sobre los inicios de este proyecto, 
cuando me asaltó el miedo para ponerme en marcha con este 
libro, oí a Pablo Motos, el de "El hormiguero" que decía que 
había que apostar por uno mismo, si creías que habías hecho 
un buen trabajo. Se iba del canal Cuatro y comenzaba en 
Antena3. Que si hacías un producto que merecía la pena el 
mejor reconocimiento se lo da uno mismo. Y para mí,  ésa es 
la mejor fórmula para ponerse en marcha. Por eso, le hice caso, 
creí en mí y ahora he llegado a hacer un estupendo recorrido 
con el libro que todavía no ha acabado. 

Pensé, que si él, Pablo Motos, me había animado a mí, 
¿por qué no iba a animar yo a otras personas? 

Estoy llevando una labor social de apoyo a las personas y 
sobre todo a las mujeres, y mucho más a las que han sufrido 
o están en una situación precaria. Para ello escribí este 
libro, no sólo como una lectura de ocio, ya que es una novela romántica, sino para apoyar al colectivo femenino en todas sus vertientes. Creo que todas tenemos un trabajo que hacer, y 
a mí me surge la necesidad de ayudar a las mujeres a 
estimular su inquietud. Si eres inquieta tienes un pequeño 
proyecto, y si se incentiva la autoestima y el apoyo desde 
cualquier vertiente, se puede dar un espaldarazo importante 
para que las mujeres no se estanquen y crean en ellas.

Sobre mi novela, "La consciencia del tiempo" la he ubicado en Oxford, en esta ciudad universitaria para que el lector 
desconecte mejor de su rutina habitual. No sólo pretende 
ser una lectura de ocio, sino que también quiero invitarle a reflexionar sobre sí mismo y con un mayor ímpetu, a las 
mujeres. En los archivos que te adjunto leerás la 
descripción de la obra y en "El fin y el medio" el 

porqué de esta novela. También te incluyo la portada y 
Çcontraportada del libro, dos fotos de Oxford 
(el patio interior de la biblioteca Bodleian con la 
Torre de las Cinco Órdenes y el refrectorio del Balliol 
College. Son dos fotos que hice cuando viajé a esta ciudad 
hace un par de años). 

Quiero decirte que creo mucho en ella. Te animo a que 
le eches un vistazo a través de las redes sociales. 
Me encantaría que me ayudaras a difundir el proyecto 
que lleva aparejado: intentar que las personas y sobre 
todo las mujeres crean en ellas, se valoren y se pongan 
en marcha para construirse, para darse una oportunidad y 
que eso estimule a las/os demás.
También he escrito un corto, "Un hueco" que proyecto 
durante la presentación de mi novela. Con él pretendo 
lanzar un clamor para reivindicar la escasa corresponsabilidad laboral y familiar que existe actualmente. Es un 
complemento más. (Te envío una foto del corto y otra 
con parte del equipo de rodaje).

En el Instituto Orixe de Tolosa, eligieron el libro 
como lectura opcional en literatura para primero de bachiller 2015/16. Y por otro lado, la Universidad de Deusto 
también ha adquirido el libro y está analizando cómo 
puedo llegar hasta los estudiantes. También he vendido 
el libro a la Asociación MUM (Mujeres Unidas contra el Maltrato) 
de Madrid y a la Fundación Vicki Bernadet (apoya a niñas 
y mujeres que han sufrido violencia sexual en la infancia) de Barcelona con las que espero trabajar.

Por otro lado, viajo a distintas provincias de la 
península para presentarlo y en todas ellas, me 
alojo en las casas de lectoras o de bibliotecarias, 
lo que me permite reducir gastos y poder hacer frente 
a los gastos de transporte. Y de esta forma confraternizo 
con las personas que leen mi novela y me ofrece la 
posibilidad de invitarlas a mi casa. Con lo que se 
produce una conexión mayor con mis lectoras/es.

FACEBOOK. Página: LA CONSCIENCIA DEL TIEMPO. Perfil: María Morales Carson



TWITTER: @carsonescritora

GOOGLE+ : MARÍA MORALES CARSON    http://bit.ly/1z3zauI

Linkedin: María Morales Carson

“Iflandia”de Radio Euskadi, enlace del programa del 9 de marzo de 2015. http://bit.ly/1Ai6r19

RESEÑA DE LA REVISTA DIGITAL: LA PIEDRA DE SÍSIFO



martes, 7 de febrero de 2017

Escalofríos

By On martes, febrero 07, 2017










Siento escalofríos cuando te pienso, mi piel es testigo de mi sentimiento, 
del anhelo que en mí despiertas, del deseo conjugado con la paz de palabras 
que me trae tu alma.
Siento la música fluir mientras mi cuerpo reacciona a cada breve brisa que 
tu aliento deja posar por mi cuello.
Sueño con besos húmedos, recorrer cada curva, carretera peligrosa 
en la que te adentras teniendo todo controlado, todo medido, en cada sutil 
movimiento que me provocas.
Entiendes la esencia volátil de mi ser, bebes de mis miedos, te alimentas 
de mi alma haciendo que crezca mi fuerza.
Atraes a la mujer que ves con ojos libidinosos, rezumando fuego  
con esa fuerza característica que te representa.
Me pierdo en cada una de tus palabras, sin buscar el sentido a lo que 

plasman pues no lo necesito, simplemente siento.
Es ese sentir que no puedo dejar de apreciar abierto en mí, en cada poro de mi epidermis, salvaje, subyugando, atrapando.
Pieles que rebosan entre sábanas de sombras, ocultando el caos de sus 
cuerpos entregados al vicio del placer.
Labios entreabiertos que mojados se enredan en el mayor revolcón de 
lenguas encontradas.

Pues posees con el viento entre torbellinos de fragancias que dejan la 
piel marcada…

martes, 31 de enero de 2017

Permítame ...

By On martes, enero 31, 2017














Permítame decirle que Usted entró como vendaval, confundiendo y arrasando.
Permítame decirle que no tiene nada que ver, con conocido ni por conocer.
Permítame decirle que me desmonta cuando me habla, pues a veces no sé si me desea o me ignora.
Permítame decirle que me subyuga sin tan siquiera darse cuenta. ¿O sí, lo hace?
Permítame decirle que con enrevesadas palabras dice tanto pero calla un rato.
Permítame decirle que es Usted quién despierta el anhelo en mí que a veces tanto confunde.
Permítame decirle que su infierno es un lugar digno de arder, un sueño para cualquier mujer.
Permítame decirle que me siente pues yo lo sé, aunque lo oculte.
Permítame decirle que por Usted me enrede en su fina telaraña esa que quizá no quiso tejer, pero que sin duda uso.
Permítame decirle que en mí despertó aquello que como un tesoro guardé.
Simplemente permítame decirle al oído aquello que en voz alta negaré...




Bernice Xanthe

La Mar

By On martes, enero 31, 2017







«La mar embravecida era su fiel amiga; allí sentada observaba embelesada el fuerte vaivén
 de las olas mientras resurgían briosas una tras otra, con su espuma blanca remontando y 
ese ruido atronador que  le parecía provocador. Eso era lo que tanto le atraía 
de la mar, su fuerza, su poderío, la madre naturaleza en estado puro. Muchas 
veces pensó en meterse dentro y perderse en su gran bravura, dejar que su poderío 
la mereciera.»

Pasó un rato cuando a lo lejos pudo distinguir una gran sombra acercarse, se dispuso 
a levantarse, asustada observó a su alrededor, como siempre estaba sola en aquella playa, 
no supo qué hacer si huir o simplemente esperar que quien fuera se aproximara, algo,
 no sabía el qué la retuvo allí.
Poco a poco esa sombra se acercó dejando entrever un apuesto hombre, de grandes hombros,
fuertes manos, ojos verdes oliva y rostro anguloso,
 daba la sensación de ser un varón curtido, trabajado en la mar. Quizá un marino, tal vez 
un pescador. Observó con sus grandes ojos y  no pudo más que sonrojarse ante
 su presencia. No tuvo miedo en ningún momento y mientras se sentaba su lado pudo
percibir el aroma que  desprendía, varonil, exquisito, dominante.
Pasaron un buen rato en silencio, solo el sonido de las olas  les acompañaba.
 Él no decía nada, ella no se atrevía a romper el silente mutismo que les acompañaba, 
pero se sentía bien allí, simplemente sentada a su lado, era extraño pues de nada lo conocía, 
pero aun así era como si lo conociese de siempre.
Así fueron sus noches, una tras otra, iba aquella playa, al rato él llegaba y se sentaba 
con ella, pasaban las horas en silencio entre miradas de soslayo y una gran tensión que
 crecía entre ellos y que cada día costaba más de sostener.
Ya habían pasado semanas y esa noche la mujer fue a la playa deseando encontrarse con 
él de nuevo y con la idea de preguntarle el porqué de sentarse a su lado noche tras noche 
sin decir palabra alguna.
Espero y espero, aquel día no apareció y  el corazón se le quebró, no sabía donde 
buscar, no sabía quién era, solo conocía sus rasgos, su olor y ese deseo que sentía en su presencia.
 Un mes pasó y ni rastro. Estaba por marcharse esa noche y ya no volver más, cuando a 
lo lejos diviso la sombra del hombre, su corazón se aceleró, su piel sintió un escalofrío, tenía 
un nudo en la garganta cuando al aproximarse  pudo percibir ese inconfundible aroma. 
No sé sentó como las otras veces, le alargó la mano para que se la tomara, cosa que
 hizo sin dudar, la levantó y acercó contra su cuerpo pudiendo sentir su contacto y esa 
proximidad le hizo estremecer.
-Sabía que estarías aquí- le dijo mientras le abrazaba.
-Te esperaba, no sé porqué. Pero lo hice noche tras noche.
-Es sencillo, desde el primer día. Has sido Mía y eso te hacía volver aquí. 
En mi busca.
Ella levantó la vista, sus ojos por primera vez se encontraron, se perdió en sus pupilas 
vidriosas, abiertas, ennegrecidas por el deseo.
-Sí, soy tuya. Desde ese día.
-Lo sé. Y ahora comprenderás por qué…
Allí mismo la agarró con fuerza, sin tan siquiera tener miramientos con su pequeño cuerpo, 
la empujo contra la dura roca, ella extrañada pero no asustada gimió y él sonrío. Metió su 
mano entre su falda y ascendió por sus muslos hasta llegar a su sexo, apartó su pequeño
 tanga y comprobó con ansía lo que ya sabía. Estaba mojada, le deseaba. Hundió sus dedos 
en ella, mientras su pequeño cuerpo se contraía entre sus brazos y sus jadeos se escuchaban 
por encima del fuerte oleaje. El mismo que al chocar contra las rocas los mojaba. Mientras 
la poseía con sus rudos dedos y ahondaba en su húmedo coño, la besó con fuerza para 
después entreabrir su boca y con su lengua dominar su arremolinada y salvaje saliva.
La poseía sin medida, sin control, con lascivia, lujuria y osadía. Adentrándose en ella, una y 
otra vez, una y otra vez, hasta que se ahogó con sus propios gemidos, mientras él se los 
bebía y absorbía su orgasmo entre beso y beso...
-Por esto sé que eres Mía. Por tu entrega a mí, sin miedos, sin preguntas y por la respuesta 
de tu cuerpo.
Ella sonrío medio avergonzada y bajó la vista ante la imponente mirada de ese hombre.
-Y ahora ven. Ven conmigo a mi infierno, pues ese es tu lugar.
No lo pensó y con él se fue…
La mar los unió, la mar fue su lecho, la mar fue su hogar...





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