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martes, 29 de marzo de 2016

Capítulo 1 de " En tus ojos " Cada semana un nuevo capitulo.

Hoy empieza su nuevo trabajo de redactora en una pequeña revista de Nueva Orleans, hace


seis meses que se había mudado, decidió dar un giro a su vida y estaba dispuesta a


conseguirlo.No por ello llevaba meses armandose de valor para dar el paso que cambiara su


vida y le haría salir de su zona de confort.


Aún es temprano, en las calles  se extiende el manto negro de una noche oscura, como no


puede dormir decide prepararse para afrontar su nuevo dia, ella siente que tiene que tomar las


riendas de una vida que se le había negado.


Antes de mudarse a Nueva Orleans su vida transcurría en un despacho de un pequeño piso de


Nueva York,donde trabajaba dentro de cuatro paredes.


Salir a la vida y dejar de observar por las ventanas era lo que siempre soñó, desde pequeña su


vida no fue fácil y en el transcurso de su enfermedad había pasado por mejores y peores


momentos, aunque desde que se puso en tratamiento había mejorado mucho, extraer a la luz


todos sus miedos y no dejarlos encerrados en su cabeza le habían dado la fuerza para avanzar.


Tenía lo que el psicólogo denomino fobia social, poco a poco la había absorbido, hasta el


punto de no relacionarse con nadie, ese periodo fue el peor de su enfermedad, fue una época


en la que no se dejaba ver, siempre estaba sola, solo la venia a visitar su madre para llevarle


comida y las cosas que Dakota necesitaba para el dia a dia, su madre se sentía muy culpable


por todo lo sucedido a su hija aunque ella nunca se lo echó en cara, todo lo contrario amaba a


su madre y era la única compañía que aceptaba gustosa.


Cuando su madre enfermó a causa del cáncer, Dakota tuvo que empezar a tratarse para poder


salir a la calle y a si visitar a su madre en el centro donde estaba internada, le quedaba poco


tiempo de vida y esa razón le dio fuerzas para ponerse en tratamiento.


Su muerte marcó en su vida un antes y un después.


El día que murió su madre, el vacío de la soledad la ahogaba, no la que ella se impuso a la


fuerza, era otra clase de soledad, una tristeza profunda le embargó, su vida estaba destrozada


y en ese mismo instante supo que sería mejor luchar, tenía que vencer la enfermedad que la


poseía desde hacía años ya no le era suficiente coexistir, tendría que vivir con todo lo que ello


conllevaba.


No podía seguir encerrada en una pequeña parcela sin vida donde sólo existía ella, porque ya


no le quedaba nadie.


Se ducho y mientras el agua corría por su cuerpo a su mente llegaron recuerdos de los meses


pasados, de todo lo que consiguió con el tratamiento y lo que podría conseguir, su anhelo de


una vida donde ella fuera la protagonista le daba fuerzas para avanzar, solo un paso cada dia


para ella ya era suficiente, llevaba seis meses preparándose para ese momento y por fin había


llegado.


Preparo todo para salir puntual a la redacción no iba a permitir que la ansiedad ahogara su


pecho, llevaba el control de su medicación y aunque aún necesitaba ansiolíticos esperaba en


breve no necesitarlos ya que  todo estaba en su cabeza y cuando tomara el control absoluto de


ella dejaria atras el dolor.


Ese era su resurgir le gusta compararse con un Ave Fénix !RENACER DE MIS CENIZAS!


Era una idiotez pero su ironía a veces le ayudaba a superar temores, se había acostumbrado


demasiado a hablar conmigo misma.


Fue a la cocina y se preparó un Té Chaï "era una de sus obsesiones" ¡le encantaba el té!


Mientras le absorbía su sabor dulce de canela, empezó a revisar todo su armario no era muy


extenso, la ropa que tiene no es muy llamativa, cosas anchas, faldas serias y largas, poco más.


Así que opto por una falda de tubo gris por debajo las rodillas y una blusa amarilla fina.


Su cuerpo era menudo, no medía más de metro sesenta y cinco, pero era una mujer muy


guapa, rasgos definidos, ojos verdes, pelo negro como el azabache herencia de su padre, una


cintura pequeña avispada y un cuerpo con formas nada exageradas pero si muy femeninas.


¡Cómo hace un calor de mil demonios en esta ciudad! Ya empezaba a notar su piel húmeda al


contacto con la ropa.


Acabo de arreglarse con unas manoletinas negras "No solía llevar tacones".


Un toque de color, máscara en las pestañas ¡ya estaba lista! Se miró al espejo varias veces y


sonrió, no era lo que se podría decir un look muy logrado pero por lo menos iba decente así


que no le disgustaba demasiado, no es que ella se viera una mujer atractiva más bien todo lo


contrario.


Su falta de autoestima era otro de sus problemas, trabajo en ello años atrás e incluso intentó


una relación con un tipo que conoció en la sala de espera de su psicólogo, pero no salió


demasiado bien.


Se dirijo hacia su preciado Mustang y se enfrentó al tráfico de la ciudad en dirección a la


redacción, el psicólogo le animó a dar ese gran paso, ya que le ayudaría a superar su fobia,


había avanzado los últimos años, el cambio de ciudad, aceptar el trabajo, era lo que


necesitaba. Se encaminó al edificio de la redacción, no era gran cosa, pero la revista


funcionaba muy bien y le gustaba que fuera una publicación pequeña, no le apetecía viajar,


sería un buen inicio.


Se acercó a la recepción, para preguntar dónde estaba el despacho de la redactora jefa.


__ Buenos Días, soy la nueva redactora de sucesos, Dakota Brams me espera la Señora


Phillips _ dijo a la recepcionista.


La recepcionista estaba absorta tecleando sin parar en el ordenador se fijo que era una chica


menuda, con una cara graciosa y manos pequeñas, ni tan siquiera levantó la vista, hizo un


gesto con la mano señalando hacia los ascensores.


_ Sí, planta cinco, el despacho del final, no tiene pérdida __ siguió tecleando como si la vida


le fuera en ello.


Estaba nerviosa, su corazón parecía un caballo desbocado con vida propia, cogio aire y aspiro


varias veces centrando su mente, sabía que enfrentarse a su primer día sería una prueba de


fuego, no tenía otra opción si quería ser algún día medianamente normal, no sé cuánto tiempo


se quedó delante de ella mirando hacia los ascensores, le pareció un siglo.


__¿Me has oído?__ volvió a decir la recepcionista a la vista que Dakota no se movía.


__ Sí, perdona planta cinco el despacho del fondo.


__¡Exacto!__ le dijo con una sonrisa.


_ Gracias _ avanzó hacia el ascensor a paso lento.


Al entrar en la planta de sucesos el bullicio era atronador, la gente corría de un lado para otro,


típico movimiento de una revista, eso tenía que ser por alguna noticia suculenta e iban todos


locos para entregar en la rotativa.


Andaba, con paso firme, tranquilo y evitando mirar a la gente, observaba de soslayo, quería


pasar inadvertida.


De pronto notó una sacudida y cayó al suelo.


__¡Diossssss!! Q dolor.


"vaya encontronazo"


__¡Perdón! ¡No te había visto, iba distraída! ¿ Estás bien ? __ le dijo una voz de mujer


mientras le ayudaba a incorporarse.


__ Tranquila, no pasa nada iba distraída __ dijo


Se levantó despacio, la chica que la había arrollado es una rubia alta e imponente que la observa extrañada.


__Lo siento de verdad __ le ayudó a recoger sus cosas.


__ No pasa nada, estoy bien.


__ Me llamo Jess o J como me llaman por aquí.


__ Dakota, encantada __ le tendió su mano aún temblorosa.


__¿La nueva redactora?__ pregunto mirando con interés


“¿ porque me sonreía?”


__ Sí, la nueva redactora.


Lo dijo sin ganas, todo aquello le estaba pareciendo muy mala idea, le costaba relacionarse y


ya el primer día empezaba dando explicaciones a una desconocida.


__ Te esperábamos tienes que ir corriendo a ver a Tess, perdón la Sra. Phillips, hay que ir a


cubrir un suceso urgente __ dijo mientras le entregaba su maletín.


No podía respirar, Tess no le daría margen ella sabía de su fobia pero tenía claro que después
de haber hablado con su psicólogo se habían puesto de acuerdo para que Tess forzará su


salida al mundo y Tess eran de esas mujeres que se tomaban las cosas muy en serio.


_ Sí, sí voy hacia allí. _ se alejó en dirección al despacho, dejando a Jess mirándome


extrañada.


<<seguro que piensa que soy idiota>>


Se acercó a la puerta del despacho de la que iba a ser su nueva jefa, ya había tratado con ella


antes, cuando trabajaba por libre en casa, le solía realizar correcciones y había escrito alguna


que otra noticia, ella estaba encantada con Dakota y además habían desarrollado una especie


de amistad en la que Tess se involucró especialmente cuando supo el porque le rechazaba


todas las veces en que le había ofrecido un puesto en la revista.


__ ¡Pasa Dakota! Te estaba esperando, tenemos una urgencia ¡vamos que tener que ponernos


rápido al día! __ le señaló un asiento enfrente de su escritorio para que me sentara.


_ Si Tessa, eso me han comentado (casi no me salía la voz) __ dijo de pie mientras observaba


el despacho de Tess.


_ Siéntate Dakota __ volvió a insistir.


Se sentó enfrente mientras ella rebuscaba en los papeles que tenía esparcidos sobre su mesa,


Tess es una mujer de mediana edad, menuda, muy nerviosa y sonriente.


__ Bueno, como sabes estamos siguiendo el caso del asesino de Vudú __ dijo mientras movía


su lápiz de un lado al otro con sus dedos.


<<Ayyy, Dios>> __ pensó _ ese caso era uno de los más importantes de la ciudad y estaba


claro que Tess quería que ella lo investigara.


__ Bueno han salido nuevas pruebas, otro cadáver en el lago Pontchartrain hay que averiguar


porqué tanto revuelo en la policía y que oculta el alcalde, no me han querido informar por


teléfono.


Mientras ella hablaba Dakota se hacía pequeñita en mi asiento, no quería llevar un caso tan


importante nada más llegar.


__¿Me sigues Dakota? _ le dijo, ladeando un poco su cabeza, observándola.


_ Si, si Tessa, perdón.


__De acuerdo, sé que es muy justo, acabas de llegar y sé que tu fobia es un problema añadido


al que te tienes que enfrentar.


¿ pero estás aquí para esto, no Dakota?___ La miró, ella sabía muy bien que Dakota


necesitaba dar ese paso en su vida si quería dejar atrás su pasado.


__ Si Tessa, voy a salir adelante me has dado una gran oportunidad aún conociendo mi


problema y no te voy a defraudar.


__A quien no tienes que defraudar es a ti, Dakota_ le sonrío.


__ Si Tess, tienes razón, Gracias.


Tessa tenía razón era su oportunidad de tener una vida normal y solo ella era dueña de sus


acciones o eso quería intentar.


__ Bueno pues lo dicho, sé que podrás, hay que ir al Lago, hablar con quien esté al mando,


investigar, y relacionar para sacar esta noticia los primeros __ era muy específica, sabía lo


que quería y como lo quería.


__De acuerdo Tess, me pondré a ello __ Suspiro.


__ Dakota cielo, siento que sea todo tan rápido, pero necesito esa historia


__ Si Tess, en menos de una hora estoy en la calle, voy a instalarme lo antes posible.


Salió en dirección al que sería su despacho para poder tener un momento a solas, lo


necesitaba.


Al entrar al despacho le costaba respirar, estaba acalorada, el clima de la ciudad y su


humedad no ayudaba mucho.


Se sentó y encendió el ordenador, tenía que centrarse, dejar su miedo a un lado.


Empezó a buscar el archivo donde estaba toda la información del caso, llevaban tres meses


detrás del asesino, la revista seguía el caso muy de cerca, el redactor que llevaba el caso


murió de un infarto y Tess le ofreció el puesto.


Y esa oportunidad la tenía que aprovechar si no supera eso quizá acabaría sola recluida.


Empezó a leer las notas que había dejado su predecesor, leyó el nombre de la persona que


dirigía el caso junto a una nota que decía..." capullo prepotente."


__¡Vaya!__ resulta que el Detective que dirige el caso es un “ capullo” río a los comentarios


que dejo el redactor, muy mal le tenía que caer, para decir eso del Detective.


Esto cada vez se ponía mejor, no sabía cómo iba a llevar todo esto y solo le faltaba un tipo


borde y complicado que hiciera que se cerrara más en sí misma, estaba rota por dentro y


cualquier complicación podría hacer que volviera a la oscuridad. Resoplo, y se levantó de la


silla, era hora de salir.


Lo primero será ir al Lago, ver lo que allí se hablaba e intentar pillar al Detective Lacroisse


de buen humor. “ Que no me lo ponga difícil” pensaba mientras salía de la oficina.


Se imaginaba a un tipo barrigudo, con la camisa sudada, fumando uno de esos horribles puros


que tanto molestan y con un humor de perros.


__ Si salgo de esta, me daré un buen baño nada más llegar a casa ¡ seguro que me lo gano!__


se dijo a mí misma.


El trayecto se hizo lento, entre la calor, la humedad y que iba sumida en sus pensamientos,


casi se equivocó de salida.


Cuando llegó al Lago todo estaba lleno de gente, no faltaban los vecinos cotillas que se


reunían en corrillo, los periodistas, la policía, vamos un tumulto de gente.


Cogió aire y se dirigió hacía la gente con paso firme,”tu puedes, tu puedes, tu puedes” se


repetía una y otra vez.


Lo primero que hizo fue involucrarse entre los vecinos, escuchar lo que ellos pensaban , a sí


oír el cotilleo, sin acosarlos a preguntas, no le gustaba presionar a la gente.


Que digo ¡no me gusta ni hablarles!


Pero iba a ser su trabajo, ya no se podía ocultar detrás de una pantalla de ordenador en pijama


comiendo chocolate mientras buscaba información, esa era la vida real y ello implica


relacionarse y era mejor que lo hiciera bien.


Se puso detrás de unas señoras mayores que no paraban de hablar entre ellas.


_ Esto es horrible _ dijo la señora con rulos aun en la cabeza.


_ Es la pequeña de sus hijos _ dijo la otra mujer, que no paraba de morderse las uñas.


_ Va a destrozar la familia, la ha encontrado su hermano, tiene que ser muy duro _ Suspiro la de los rulos.


Imagino que se trataba de la hija de alguien importante de la ciudad, Nueva Orleans tiene
familias notables y antiguas, es una ciudad con mucha historia y los ricos son una pequeña


secta.


Se dirigió con paso firme y decidido hacia la zona donde los periodistas estaban con sus


cámaras, en donde las presentadoras llamativas con vestidos preciosos enseñaban sus


palabras antes de que el cámara diera paso a la señal en la cual ellas sabrían que estaban


grabando, esas mujeres bien maquilladas y enfundadas en altísimos tacones, no tenían nada


que ver con Dakota, ella llevaba su ropa cómoda y formal , el pelo en un moño medio


deshecho y unas gafas de pasta negra que oculta casi todo su rostro y el verde profundo de


sus ojos, así que allí se sentía el patito feo, tenía que luchar para conseguir información de


primera mano y el solo hecho de enfrentarse a toda esa gente empezaba hacer mella en su


persona, le costaba respirar, volvió a cerrar los ojos para centrarse en su respiración y dejar


que poco a poco calmara su creciente ansiedad, ese ejercicio le servía para intentar controlar


su mente.


En cuanto se acercó al tumulto de periodistas, divisó a un hombre sentado en el suelo con las


manos en la cabeza, que no para de gritar y maldecir, era horrible como le agobian a


preguntas.


De pronto, se oyó una voz profunda.


_ Buitres... dejad al Detective Lacroisse. ¡La que ha fallecido es su hermana! _ Grito hacia los


cámaras y periodistas que le asediaban


Dakota dio un respingo, aquel hombre, el que se suponía que la iba ayudar con la noticia, es


el hermano de la víctima.


_ Maravilloso _ Pensó _ esto cada vez se pone mejor.


Apartaron a todos los periodistas y ella siguió en su rincón sin decir ni hacer nada, solo


escuchar e intentar enterarse de algo para llevar a la redacción.


De pronto, se le cortó la respiración, el detective la estaba mirando noto su mirada penetrar en


su piel nunca había sentido el calor de una mirada como la suya y una corriente eléctrica


embriago su cuerpo.


Se quedó mirándola en lo que a ella le pareció una eternidad, después se dio la vuelta para


hablar con el hombre que había gritado a los periodistas.


Dakota se fijó más atentamente en él, es un hombre fuerte, tiene un color tostado de piel


precioso ( el suyo es leche pura y pajiza) su pelo está alborotado, tiene el pelo largo mal


cortado o eso le parece a ella, viste de manera desenfadada con tejanos y camiseta de manga


corta negra, sus manos son grandes y fuertes, lo sigue observando cada milímetro de ese


maravilloso “ Dios Griego” aun de lejos puede ver que tiene unos profundos ojos azules y


una boca carnosa... no sabe qué le pasa, le palpita el corazón a mil, pero no por la ansiedad de


su fobia, es otra cosa, tiembla y sin querer se sofoca y empieza a hiperventilar


Decide irse, debe de ir a la alcaldía a pedir más información, también se quiere alejar de las


sensaciones que su cuerpo experimenta al mirar a ese hombre , se encuentra de nuevo con su


mirada penetrante, siente arder, todo le da vueltas...


__¡Señoritaaa!__ Oigo que alguien me dice __ ¿Está usted bien?


__ No puedo reaccionar, me he desmayado, oía su voz tenue, pero no me salían las palabras


estaba paralizada.


_ ¡señorittaaaaa! _ le agarra de los hombros y le mueve de un lado al otro.


“ Dios que bruto”


_ Si , ehh, perdón, no es nada _ dice casi sin voz.


_ Es este maldito calor, tranquilo estoy bien deja de zarandear mi cuerpo ¡ Por dios!


_De acuerdo _ me dice.


_ Debería beber y comer algo, señorita _ le observa con mirada paternal.


Se quedó mirando al señor regordete que le estaba atendiendo y se percató de que es el


mismo que antes ha gritado a los periodistas, así que en ese momento no sabe que se le pasa


por la cabeza pero reacciona y decide aprovechar la situación para hacer algunas preguntas al


policía.


Una hora después está de nuevo de camino hacia la redacción, contenta, por cómo ha salido


todo, el sargento regordete es un encanto, pero el Detective, ese hombre le da pavor.


Le diría a Tess que no puede trabajar con él, se ponía demasiado nerviosa, además como

había conocido al Sargento Jons, el tambien le podria informar.

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