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martes, 5 de abril de 2016

Avance Capítulo 1 LUCAS

El hombre se convierte en lo que él cree de sí mismo. Si yo me mantengo diciéndome a mí mismo que no puedo hacer cierta cosa, es muy probable que termine convirtiéndome en incapaz de hacerlo. De forma contraria, si yo tengo la creencia de que puedo hacerlo, seguramente voy adquirir la capacidad de hacerlo inclusive si yo no pude hacerlo en el principio. - Mahatma Gandhi


Lucas llevaba cuatro años huyendo de su propia realidad, escondiendo un sentimiento, enfocando un destino falso y ya no podía más.
Los últimos meses en Nueva Orleans todo lo sucedido a su amigo Daniel le hicieron replantearse su vida de nuevo, no conseguía olvidarse de ella, ni el tiempo ni la distancia hicieron el efecto deseado.
Volver a su ciudad Natal, la que le había visto crecer, donde disfruto de los mejores años de su vida iba a ser la única manera en la que creía que podría curar sus heridas, sabía que no sería fácil enfrentarse a todo de nuevo, aún había fantasmas contra los que luchar, él luchaba con ellos todas las noches en sus pesadillas.
Al entrar en su ciudad le golpeó una ráfaga de imágenes del pasado, las extensas zonas verdes de su ciudad se dejaban ver mientras conducía su Dodge Charger, inspiraba su aroma que tantos recuerdos le traían, se adentro en el distrito financiero donde residía la sede del gobierno así como las zonas de teatros y tiendas, miraba a sus gentes y calles que tanto había extrañado, dejó detrás suyo el Lincoln Park.
Cruzar todo Chicago se le hacia un sueño hecho realidad, tantos años sin pisar sus calles, todo seguía más o menos igual.
Se dirigió hacia Edison Park, donde tenía su hogar, su lugar, su vecina y amiga había cuidado que todo estuviera en orden el tiempo que él no estuvo por allí, se llevaría una grata sorpresa al verle, no le había dicho que iba para allí.
Después ya iría a su antigua comisaría, que lógicamente se encontraba en uno de los barrios más peligrosos, Washington Heights, Lucas estaba a punto de cumplir su excedencia, esa era otra de las cuestiones que le hacían volver allí si no lo hacía perdería todos sus derechos como detective y él sabía que su vida no estaba detrás de una barra.
Aunque esos cuatro años en el Club no los cambiaba por nada le habían hecho madurar, darse cuenta de muchas cosas y entre ellas tomar la decisión de recuperar a Chloe si aun estaba sola, porque que sabía Lucas de Chloe, su mayor miedo era que hubiera rehecho su vida y quizás fuera la más acertada siempre había sido una mujer de vivir en pareja era ama de casa, dejó de lado su carrera de empresariales para dedicar su vida a su amigo Thomas y esposo, por lo tanto, era la opción más viable, pero no descarta encontrar a una Chloe soltera y poder reconquistarla. Eso es lo que más desea.
Estaba llegando a su calle un giro más de volante y se encontraría en el 6815 North Olmsted Avenida, que era en donde él vivía.
Era una propiedad ajardinada de apartamentos una pequeña comunidad tranquila donde descansaba de sus largos días cuando llegaba de trabajar, un espacio relajado con gente y familias tranquilas donde escapaba de las calles que recorría como policía, dejaba el caos atrás para entrar en la serenidad.
Un bonito apartamento con dos habitaciones, salón con cocina y un pequeño balcón que daba a la zona de jardines.
Aparco su coche, salió mientras estiraba sus piernas había sido un largo recorrido y estaba agotado casi trece horas separaban ambas ciudades y solo había hecho una parada para comer e ir al baño.
Miró a su alrededor empapándose de las imágenes enfrentadas entre sus recuerdos y como se encontraba el lugar, no es que hubiera cambiado mucho, pero encontraba pequeñas diferencias que no escapaban a su ojo de investigador, por ejemplo, se dio cuenta que la Sra. Anderson ya no vivía en el apartamento de enfrente, en su lugar vio que se había instalado una familia seguramente con niños pequeños por los juguetes que estaban desparramados por la zona del jardín, era una mujer mayor estaba enferma seguramente había fallecido, una ola de tristeza le inundó y recordó cómo la mujer le traía galletas a horas intempestivas porque sabía que su horario de trabajo era dispar y siempre estaba dispuesta a alimentarlo.
Cogió sus llaves, subió las escaleras que llevaban a su apartamento, se fijó que Sam no se encontraba en su casa, por la hora que era seguramente estaría trabajando, era enfermera en el Mercy y tenía horarios tan dispares como él mismo.
Abrió la puerta y entró, se fijó que Sam se había encargado de cuidar su apartamento como el suyo propio no había ni una mota de polvo en toda la estancia.
Se dirigió a su dormitorio y dejó allí sus maletas, recuerdos bombardearon su mente, sus últimas noches allí las paso con Chloe y si cerraba los ojos aún podía oír su risa.
Decidió darse una ducha rápida e ir a la comisaria, después tendría que llenar la nevera.
Cuando se acercaba al departamento de policía de Burbank recordó que fue lo hizo que se alejara de allí esos cuatro años, por su mente paso la imagen de su compañero Thomas asesinado, aún no habían cogido a su asesino, seguramente fue un ajuste de cuentas, había acabado siendo un policía corrupto que debía demasiado dinero a los tipos más indeseables del barrio, sus nuevas amistades le pasaron factura.
Aspiró aire y entró con paso decidido, el Comisario Donovan le estaba esperando, no sería fácil recuperar su puesto el proceso aun tardara unas semanas o quizás meses, tendría que pasar un informe psicológico, otro físico, un examen y las pruebas de tiro.
Cruzó recepción bajo la atenta mirada del policía, sabía quién era y no le dijo nada cuando atravesó la puerta hacia las dependencias de la comisaría.
El silencio rodeó su entrada en la oficina, sus compañeros le miraban mientras él avanzaba a paso decidido sin tan siquiera bajar la mirada.
Cuando llegó a la puerta del comisario aún se oía a sus espaldas los cuchicheos, tomó aire y pico sin ni tan siquiera hacer eco de lo que de él se comentaba, había cambiado, controlaba su carácter, no era tan explosivo como hacía cuatro años, pero ahora su sola presencia imponía más.
_ Pase _ dijo el comisario
_ Buenas Tardes, comisario Donovan
_ Vaya, vaya, mira a quién tenemos aquí _ paseó su mirada inquisitiva por Lucas.
_ Siéntate. _ le dijo en tono autoritario y firme.
Lucas respiraba pausadamente, tenía que controlar su genio, Donovan se la tenía jurada por dejar el cuerpo de la manera que lo hizo y sabía que no se lo pondrá fácil.
_ De acuerdo que te trae por Chicago, no te andes con rodeos
_ No lo haré, Donovan, vengo a recuperar mi placa.
Lo miró sonriendo de medio lado, mientras ponía en orden unos papeles que tenía encima la mesa se estaba tomando su tiempo en contestar.
_ ¿ Sabes todo el papeleo que voy a tener que mover ?
_ Lo sé, pero estoy en el límite, no tendría que haber ningún problema.
_ ¿ Y quien me dice a mi que no vas a irte otra vez, Lucas ?
_ Oh, Vamos Donovan, no me salgas con esas, sabes que no podía seguir en las calles, hasta la evaluación de la psicóloga dijo que tendría que hacer trabajo de oficina por un tiempo.
_ Sí Lucas, trabajo de oficina, no que salieras huyendo como una niña pequeña, Thomas tuvo lo que se merecía y lo sabes era un corrupto, el muy cabrón.
Lucas apretó sus puños, tenía que controlarse y lo sabía, Donovan intentaba sacarle de sus casillas, era como decían todos en la comisaría un " hijo de puta sin corazón".
_ No estamos aquí para hablar de Thomas, Donovan, si no presentas tú los papeles iré directamente al Teniente.
_ Jodido cabrón, no será necesario, pero tendrás que pasar la evaluación, sin ella no podrás optar a tu querida placa.
_ Ya contaba con ello.
_ De acuerdo, te llamaré en unos días para concretar los días de tus sesiones con el psicólogo.
_ Perfecto, gracias Donovan.
_ No me las des aun, como vuelvas a trabajar para mi no te lo voy a poner fácil.
_ Ya esperaba que fuera así, nos vemos Donovan.
Lucas salió por la puerta sin dar tiempo al comisario a replicar, se rió hacia sus adentros había aguantado los desplantes de su jefe, pero sabía que no se lo pondría fácil.
Avanzo a paso firme sin mirar, los murmullos de los compañeros se volvían a oír a sus espaldas, en otra época se habría girado plantándolos cara, ahora apretaba su mandíbula y seguía andando con la cabeza alta y la espalda erguida.
_ Pero seras mamón, piensas irte sin saludar._ oyó que decían a sus espaldas, giró sobre sí mismo para encontrarse cara a cara con la detective Sánchez, una latina con muchas más narices que algunos que se encontraban allí.
_ ¡ María ! veo que sigues igual de incordio que siempre _ se acercó a ella dándole un fuerte abrazo.
María Sánchez, era una mujer de armas tomar y la única que le apoyó cuando decidió marcharse, ella sabía de primera mano su relación con Chloe.
_ Había oído comentarios de que estabas aquí, no me lo podía perder por nada del mundo _ le sonrió y le propinó un puñetazo en el hombro.
_ Pues sí, aquí estoy, para desgracia de algunos.
_ Estaba aburrida sin ti, me alegro de que estés de vuelta, tendrás que pasar la evaluación, ¿ verdad?
_ Eso es lo que más me toca los cojones, pero no hay otra manera. _ dijo mirando disperso, tenía ganas de salir de allí.
_ Tengo que seguir trabajando, ¿ me llamas y quedamos a tomar unas cervezas ?
_ Eso está hecho detective _ le dio un beso en la mejilla y se alejó de ella.
Cuando salió a la calle tomó aire como si se hubiera olvidado de respirar .
_ Una cosa menos _ pensó.
Aún quedaba mucho que hacer , pensó en Chloe, conducía por las calles sin saber a dónde se dirigía, seguramente la inercia lo llevó a la casa que Chloe compartió con Thomas, pero ella ya no vivía allí, unos niños correteaban en el jardín y una mujer bajita y regordeta les gritaba desde la ventana de la cocina.
¿ Dónde estaría? Adoraba esa casa, siempre dijo que de allí no la moverían.
Una profunda pena invadió su corazón, quizás era tarde.
Arrancó el Dodge y se dirigió camino del centro, la única persona que sabría de ella era Elizabeth.

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