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martes, 19 de abril de 2016

JASMIN Y LAS MIL Y UNAS NOCHES



Jasmin se levantó como todas las mañanas, con el cuerpo extenuado, su trabajo nocturno de bailarina exótica en el club y su duro entrenamiento eran el día a día de su vida.
Cuando decidió dedicarse a ese mundo, dejo de lado muchas cosas, entre ellas a su familia que no entendían el por qué de dedicarse a un mundo que ellos consideraban sucio y denigrante.
Pero ella quería explorar su sensualidad, conocerse mejor como mujer, sus relaciones habían sido una perdida de tiempo y las relaciones sexuales la dejaban vacía, no conseguía tener un orgasmo en condiciones y ella quería algo mas, necesitaba un hombre que la explorase, que le hiciera sentir única y lógicamente que la llevase al clímax de una manera que el mundo dejase de existir alrededor de ellos.
Se ducho lentamente enjabonando su cuerpo dolorido, recorriendo con sus manos cada milímetro de su piel e intentando evocar sus fantasías sexuales más profundas con el grifo de la ducha, sintió un alivio inmediato que recorrió su sexo de forma veloz, no sintió mucho más, pero el desahogo que le pedía su cuerpo era cada día más apremiante.

Desayuno rápido con inapetencia, recogió su bolsa y como cada mañana se dirigió al gimnasio, en su trabajo no solo era necesario tener un cuerpo modelado y escultural, también tenia que trabajar sus músculos, fibrar su cuerpo para aguantar el ritmo que ella misma se marcaba cada noche con movimientos sensuales en la table dance.

Trabajó como cada día su cuerpo, hasta que el sudor perlado caía por su escote en forma de cascada, siempre se ponía al limite, notaba los ojos deseosos de los hombres que a esas horas estaban en el gimnasio ejercitando sus músculos en las maquinas, pero ninguno de ellos le atraía lo suficiente para dejarse llevar en las duchas del vestuario.

Su mejor amiga y compañera de trabajo, siempre le decía entre risas, que le compraría una lampara mágica con un genio, para que pidiera su Aladin, las bromas realizadas con su nombre de cuento de princesas Disney para ella no eran divertidas, más bien lo contrario, por qué poco quería ella de cuentos, ni de príncipes, su deseo no era una relación color de  rosa, ella deseaba una pasión desmedida, algo que hiciera que su cuerpo temblara de deseo, un hombre que con solo verle le hiciera humedecer  su ropa interior, que su voz fuera capaz de llegar a lo mas insondable de su cuerpo, que despertara en ella con electrizantes espasmos en lo mas profundo de su sexo.


Acabo su arduo día en el gimnasio y se fue a su casa a descansar y así preparase para otra otra noche de sensualidad desmedida, donde excitaría con sus movimientos a los hombres que la miraban embelesados mientras bailaba en el club.

No sería otra noche distinta, pero ella tenia la expectativa de ver unos ojos distintos, ella esperaba a su príncipe del deseo, mientras su cuerpo insinuante marcaba con sus caderas un ritmo frenético y envolvente que dejaba a la mayoría con ganas de llevársela a la cama y con una erección más que
 persistente.

Se vistió como siempre, con sus tacones de 15 centímetros, su tanga inexistente y su poca ropa sacada del cuento de la mil y unas noches, su baile erótico evocaba  a perderte en sus caderas y en su ombligo tatuado y marcado con un piercing que brillaba  a cada oscilación llameante.

Esa noche su cuerpo le pedía exultante sensualidad, su compañera ya estaba acabando su baile y ella se preparaba para salir y dejarse llevar otra noche más buscando entre las sombras con su mirada perdida al que provocara en ella un deseo olvidado.

 Se preparo en el escenario con las luces aún apagadas y empezó a sonar From Dusk till Dawn, canción que ella misma eligió para uno de sus espectáculos, era una fan de Tarantino y Abierto hasta el amanecer una de sus películas preferidas.


Cerro los ojos y empezó a contonear sus caderas con movimientos contundentes y llamativos, ya podía oír a los hombres expectantes a su alrededor, mientras ella marcaba su cuerpo a ritmo de la canción evadiendo su mente a su perverso deseo.

Miro como siempre a esos hombres que deseosos de sentir su cuerpo intentaban acercarse a ella y como cada noche la seguridad del club se encargaban de que ninguno sobrepasara el límite.

Uno de esos tipos embriagados con su baile se atrevió a acceder al escenario mientras ella seguía bailando sin perder de vista y sin sentir miedo de su cercanía, sabía que uno de los chicos lo bajarían de ahí  y el espectáculo tenia que continuar, cuando él subió a a bajar al tipo que casi la había rozado sus ojos se encontraron, una llamarada de calor le recorrió el cuerpo, él le sonrió y saco al indeseable mientras ella los seguía con sus ojos sin dejar de mover sus caderas.

Lo busco entre la gente mientras continuaba con su baile, llegaba el momento en que se quitaba la ropa y acababa su espectáculo y necesitaba hacerlo mirando esos profundos ojos azules que la habían hechizado y calentado de sobremanera.

Pero no consiguió encontrarse con ellos.

Acabo su baile y se dirigió a su camerino intrigada por ese hombre y deseosa de volver a verle, unas manos le agarraron en la oscuridad del pasillo, arrastrándola hacia una esquina perdida.

Por un instante se asusto, pero la calidez de esas manos la embriagaban y se dejo hacer, la apoyo contra la pared y ella exaltada levanto su mirada hasta encontrarse con los ojos profundos que antes la habían hipnotizado, él solo la miro con una sonrisa ladeada que se le antojo seductora.

 Sin palabras sus manos empezaron a recorrer su cuerpo sin dejar de mirar con sus penetrantes ojos, un estremecimiento me recorría, sus labios se acercaron a mis pechos desnudos, agarrando con vehemencia uno de mis pezones, mordiéndolo y consiguiendo que se me escapara un suspiro gutural, siguió lamiendo mientras mi necesidad de más crecía por momentos, no me salían las palabras, ni tampoco quería decir nada, solo perderme en el placer que ese hombre desconocido me estaba proporcionando en aquel oscuro rincón.

Su lengua abrasadora siguió su senda hasta que llego a mi ombligo, le dio un leve estirón a mi piercing, mis sensaciones eran cada vez más desenfrenadas, ahogue un grito de placer cuando su lengua alcanzo mi clítoris y empezó a jugar con el como nunca nadie lo había echo, mordía, estiraba mi pequeño botón y su lengua juguetona ahondaba en mi sexo cada vez mas húmedo, introduzco uno de sus dedos haciendo que mi cuerpo se contoneara buscando mas profundidad, le mire y vi su sonrisa lasciva y eso encendió mas mi pasión, siguió con su incursión dentro de mí hasta meter el segundo dedo, cada vez buscaba más profundidad mientras su lengua seguía lamiendo mi sexo palpitante, sus movimientos empezaron hacerse más bruscos, más profundos, pero a mí no me importaba necesitaba mas fricción y yo misma me movía acompañando a sus incesantes sacudidas, mi cuerpo empezó a perder el control  y el calor que nacía de mis entrañas pedía salir al exterior, me sobrevino un orgasmo violento, nunca mi cuerpo había reaccionado de esa manera, él se bebió todos mis jugos mientras mis gritos que ya no acallaba resonaban por todo el pasillo,él seguía aguantando mi cuerpo que empezaba a dejarse caer flácido y tembloroso.

Se incorporo mientras seguía sujetándome y mirándome me sonrió.

_ Deliciosa_ su voz profunda, me volvió a provocar otra oleada de calor.

_ ¿Quien eres?_ me atreví por fin a decir.

_ Tu Aladin_ dijo sonriendo.

Yo no me creía lo que ese hombre me decía, una sonrisa asomo de mi rostro, que él miraba impasible.

_ A la salida te espero, tenemos que solucionar este problema_ me dijo con lasciva mientras me enseñaba su abultado paquete que tocaba con una sensualidad que me hizo perder los sentidos.


Me volvió a sonreír, agarro mi nuca y beso mis labios con una pasión desmedida, me guiño un ojo, mientras desaparecía por el pasillo, desperté de mi estado abstraído y fui corriendo al camerino, me tenia que duchar y empezar otro de mis bailes, pero esa noche ya no bailaba sola, esa noche bailaba para él.

                 





  









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