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domingo, 15 de mayo de 2016

LIBERACIÓN TATUADA ( 5 PARTE)

Se estaba empezando a convertir en una costumbre lo de despertar excitada y mojada, los sueños que tenía con Gabriel causaban en mí una sensación extraña, que tuviera sueños eróticos podía ser normal hasta cierto punto, Gabriel me intrigaba, me provocaba y me volvía loca, lo que no entendía era la percepción de que eran más que sueños, me recordaban a momentos vividos y eso si que era extraño.
Como la mañana anterior estaba exhausta, hambrienta, fui directa a la cocina, primero saciaría mi estomago y después me ducharía, no tenia prisa, hasta la tarde no había quedado con Gabriel, pensar en ello provoco que diera un vuelco mi estomago, no quería pensar de que humor lo encontraría o si ese día se divertiría riéndose a mi costa o si tendría uno de esos momentos zen, en los que no decía ni una palabra y solo me miraba.


Me preparé café con leche y tostadas, sentada en la barra de la cocina intentaba evadir mi mente y dejar de pensar en Gabriel, la puerta de la habitación de Elena estaba abierta, seguramente habría pasado la noche con el afortunado de ese día de su macho-agenda, como ella la llamaba. Era increíble la de hombres que tenía agenciados en su teléfono. No tenia claro si aparecería para comer o no, pero yo ese día me quedaría en casa, deseaba no comer sola y poder hablar con Elena de mis sueños antes de ir a ver a Gabriel, empezaban a preocuparme bastante.
Faltaba solo una hora para ir al salón de tatuajes, y ni señales de Elena, estaría disfrutando de lo lindo “la muy zorra” era incapaz de pasar más de dos días sin acostarse con algún macho alfa, ella decía que su ninfo-manía no era asunto de nadie y que era feliz, pero a veces me preocupaba su depravación, aunque hay que reconocer que la jodida tenia una piel perfecta y una salud inmejorable, tampoco sería tan malo tanto sexo.
Me vestí con mis tejanos negros preferidos, deshilachados en los muslos que se ajustaban perfectamente a mis curvas marcadas y mis caderas dejaban entrever más carne de la que a mi padre le gustaba, pero él ya no estaba allí para gritarme, para arriba me agencie la ultima camiseta roja de tirantes de AC/DC que me había comprado, la cual tapaba todavía menos que los pantalones, dejaba ver parte de mi sujetador de encaje negro, cuando no trabajaba mi look rockero era siempre mi mejor opción, me maquillé poco en eso si que era clásica, no me gustaba llevar la cara llena de potingues y cogí mi bolso, estaba lista para ir a ver a Gabriel.
Al girar la esquina el pulso se me acelero, mis manos sudaban y mis nervios empezaban a reflejarse en mi rostro, vi la moto de Gabriel aparcada, me fui acercando y vi la tienda oscura ¿Donde estaba la dependienta del pelo rosa?, las persianas no estaban del todo subidas, me asomé, quizás aun no habían abierto, no logré ver nada, comprobé la hora en mi móvil, eran las seis en punto, la hora que me había dicho Gabriel, me revolví inquieta ¿Donde se había metido Gabriel?
Un ruido me sobresalto, era Gabriel subiendo la persiana, me miro sin un atisbo de sonrisa en su cara, imperturbable como siempre, admiré su cuerpo escultural, llevaba una camiseta negra y los pantalones tejanos de igual color, sus botas moteras y su pelo revuelto eran una imagen digna de gravar en las retinas, sin darme cuenta exhalé un suspiro, Gabriel me observo y pude adivinar una leve sonrisa lasciva en su rostro.
Me guío hacía dentro posando su mano en el final de mi espalda, su mano rozaba mi piel y el contraste de su calor con el mio hicieron que todas las células de mi cuerpo vibraran, llegamos a la pequeña sala, habían varios dibujos encima de su mesa y solo una luz tenue iluminaba la estancia, tenia en una mesa pequeña con ruedas al lado de la cama llena de cosas que suponía que utilizaba para su trabajo.
_ Ponte cómoda_ dijo, mientras recogía los papeles y rebuscaba otras cosas, me daba la espalda y no sabia bien lo que estaba haciendo, no entendía bien lo que quería decir con “cómoda”, como no vi la silla de la otra vez me apoye sin llegar a sentarme en la camilla y me quede a la expectativa.
Se giro y sus ojos se clavaron en los míos, estaba segura que notaba mi tensión, me encontraba estática, casi sin respirar y no le pude sostener la mirada mas de dos segundos.
_ Si te gusta el diseño, quiero empezar hoy mismo._ No sabía si estaba preparada para tatuarme ya, pero claro si le decía que no, quedaría como una chiquilla y eso era lo ultimo que quería que Gabriel pensara de mí, aunque si no recuerdo mal, ya me había llamado niña en algún momento, trague saliva y asentí, era igual que en mi sueño, su presencia me quitaba el habla, era ridículo pero era así.
_ Dime a ver que te parece, siempre puedo hacer algún cambio sobre la marcha.
Observé el dibujo que me entrego, era muy bueno, increíble diría, unas bonitas flores de cerezo hacían una enredadera con unos bellos tonos rosados y blanquecinos, al final de enredadera una flor mayor, creo que es la flor de loto, y en la parte de arriba de la enredadera surgiendo de una rama un bello colibrí posado en ella.


_ Lo pondremos en las costillas el colibrí quedara cerca de tu axila y la flor de loto acabara un poco más abajo de tu cadera ¿Quieres saber el significado de tatuaje? me pediste algo especial que proclamara tu liberación ¿No es así?_ Había enmudecido otra vez, solo pensar en la cercanía de sus manos en mi piel, me hacía estremecer.
_ Me encanta el dibujo, explícamelo_ me atreví a decir, se acercó hacia a mí, quedando parado enfrente mio, podía notar su aliento en mi boca y humedecí sin querer mis labios.
_ El colibrí_ empezó a decir mientras me señalaba el dibujo y cada vez estábamos más cerca el uno del otro.
_Simboliza el disfrute de la vida y la levedad del ser, los que tienen un tatuaje de colibrí como un tótem están invitados a disfrutar de la dulzura de la vida, a alejar la negatividad dondequiera que estén y a expresar el más pleno amor en su día a día_ sus palabras me estremecían y su cercanía me empezaba agobiar, me sentía prisionera de su olor, de sus ojos.
_La flor de cerezo se asocia a la fragilidad y a la transitoriedad de la vida y la flor de loto es la pureza del alma y del cuerpo_ me mira, sus labios casi rozan los míos _ Se dice que el agua lodosa que acoge a la flor esta asociada al apego y los deseos carnales. _ Cuando suelta eso ultimo quiero desaparecer, me ha excitado su manera de explicar lo que va a grabar en mi piel, ha rebuscado todo de manera muy consciente, para provocar en mí no solo mi deseo, también mi necesidad latente de saber más de él.
Se aleja sonriendo y empieza a preparar las maquinas y los colores con mucha maestría.
_ Sera mejor que te desabroches los pantalones y los bajes todo lo que puedas y quítate la camiseta_ Sabía que lo que me decía era normal en su trabajo, pero aún así sentí su deseo al decírmelo y sentí el dichoso hormigueo en mi estomago.
Hice lo que me pidió mientras él continuaba preparando el material que necesitaba, me estaba pareciendo todo una mala idea, pero ver el dibujo, saber lo que significaba, me hacia desear tener mi cuerpo tatuado y más por sus manos. Esperé de pie sin la camiseta, menos mal que me había puesto el conjunto de lencería de encaje negro, si hubiera llevado uno mas sencillo me habría muerto de vergüenza, aunque tampoco era que estuviese muy tranquila, temblaba y no era precisamente de frió.
Él se giro y me observo, adelanto la pequeña mesa con ruedas donde había preparado todo, y un taburete que elevo un poco.
_ ¿Tienes frío? Estas temblando.
_ Son nervios._ Pude decir.
_ No te preocupes, iré despacio y parare cuando lo necesites, tranquila, se hacer mi trabajo._ Sabía que sí, pero mis temblores no eran precisamente por eso, pero no pensaba decir nada.
_ Tengo que poner en tu piel un liquido frío para hacer el transfer del dibujo a la piel, no te muevas._ No tenia pensado moverme, estaba paralizada.
Sus manos extendieron en mi costado el liquido frío, poco a poco sin premura, el tacto de su piel con la mía me hacía temblar más de la cuenta, vi unos guantes de látex encima de la mesita ¿No se los tenia que a ver puesto? Me hizo girar con un movimiento de sus manos en mis caderas, lo cual y sin querer saco un leve gemido de mi garganta, no quería ni mirar hacía Gabriel, me sentía avergonzada, estar cerca de él me arrebataba la capacidad de pensar, se adueñaba de mi consciencia sin yo poder hacer nada.
Colocó el papel encima de mi piel y fue estirando y apretando para que la tinta se quedara impresa en mi piel, cuando sus manos se acercaron a la zona de mi axila, me miro.
_ Creo que tendrás que quitarte el sujetador, llega más arriba de lo que me pensaba._ Tragué saliva y me lo retiré sin pensar, dejando mis pechos desnudos ante ojos, levanté el brazo para que pudiera acabar de traspasar el dibujo mientras su roce en mi piel y su cercanía hizo que mis pezones se endurecieran, me ruboricé, pero él no dijo nada, solo me observó y pude notar como le costaba tragar saliva.

Continuara...






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