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lunes, 16 de mayo de 2016

LIBERACIÓN TATUADA 6 PARTE

Cuando acabo me guío hacía el espejo para que mirara como me queda el dibujo en mi piel, me miré casi sin reconocerme ¿Esa era yo? Me sentí sensual y solo era una calca de lo que podría llegar a ser, miraba mi reflejo y vi a Gabriel detrás mio observándome, me había olvidado completamente de él y de que tenia mis pechos descubiertos, pero en aquel momento no sentí vergüenza, me sentía poderosa y no solo por como me veía yo, si no por como me miraba él.

Túmbate de costado y apoya el brazo encima de tu cabeza_ Su voz me hizo volver a la realidad.

Me tumbé tal y como él me indico, mientras acababa de preparar las maquinas que hacían un ruido infernal, levante el brazo y me quede así, esperando el siguiente paso, me sudaban las manos, ahora si que empezaba a tener miedo, se coloco los guantes y se puso cerca de mi cuerpo, me movió un poco para que la posición le fuera más cómoda y me unto por toda la zona una especie de vaselina, le vi probar la maquina y regular una especie de tornillo, no quería fijarme en la aguja que iba a lesionar mi cuerpo dejándome marcada de por vida, me miro y por primera vez en la tarde me sonrío.
_ Lista_ Esperaba mi confirmación con la maquina de tatuar en la mano y observando mi reacción.
_ Si te mareas, me avisas y paramos, si te duele, paramos, si necesitas descansar me lo dices, no te hagas la dura que puede ser peor para ti._ Trague saliva y afirmé con la cabeza.

_ Pues empezamos.

Su mano guiaba a la maquina por donde pasaba, el dolor era soportable, por ahora, me recordaba a las antiguas maquinas de depilar, era más bien un leve pinchazo, que un dolor en sí insoportable.

_¿Que tal, notas mucha molestia?

_ Estoy bien, Gabriel.

_ De acuerdo, quiero acabar la linea, serán unas horas pararemos para que comas algo y descanses._ Volví asentir, parecía tonta, no me salían las palabras.
Proseguimos durante bastante tiempo, sus manos al rozarme me evadían del dolor, era mas la excitación y el cosquilleo que sentía por su calor, que la tortura de la aguja que ya empezaba a pasarme factura. Gabriel se tuvo que percatar, me empezaba a mover más de la cuenta, así que paro, y yo lo agradecí.

_ Espera un momento para levantarte y hazlo poco a poco._ Sinceramente no tenia claro que pudiese moverme, me sentía entumecida, tanto rato en la misma posición, me dolían todos los músculos, Gabriel me limpio con unas toallas y volvió a ponerme más vaselina en la zona irritada, noté alivio al momento, tenia la piel ardiendo, me incorporé poco a poco y Gabriel me puso un plástico encima del tatuaje.

_ No te pongas el sujetador, pero si la camiseta._ Como las otras veces, le hice caso sin rechistar.

_ Voy a buscar unos bocadillos y coca-cola al bar ¿ Quieres de algo en especial?.
_ Lo que cojas estará bien_ le dije sin mirar mientras me ponía la camiseta, me estaba costando, tenia el costado dolorido y el roce de la ropa me molestaba, Gabriel se acercó a mí y me ayudo, me perdía mirando sus ojos grises.

_ Gracias_ logre por fin decir, mientras él casi se encontraba en la puerta, se giro y me sonrío, ya era la segunda vez que me sonreía y me gustaba como me hacia sentir, ese era el Gabriel que me gustaba, pero algo me decía que no sería tan fácil, esperé sentada en el sofá de la sala, mirando una revista a que regresara a cada momento que pasaba más sentía arder mi costado, no me había querido mirar, quería esperar a que estuvieran todo el contorno acabado y esperaba que quedara poco, no sabia si iba a poder aguantar el dolor mucho más.

Gabriel apareció al rato por la puerta con los bocadillos y las coca-colas, se acerco hasta donde estaba y se sentó en el sofá de al lado, ni tan siquiera me miro, dejo el bocadillo a mi lado y la coca-cola y empezó a comer del suyo, casi sin levantar la vista, yo por mi parte tampoco iba a romper el silencio y empece a degustar el bocadillo, estaba hambrienta, no sabia que hora era pero seguro que tarde, ya había oscurecido, tendría que mirar si Elena me había llamado, pero se palpaba la tensión en la habitación y no quise ni mover un musculo.

El silencio me estaba devorando por dentro y de esa manera solo me centraba en el dolor que sentía en las costillas, cuando acabé de comer volví a mirar a Gabriel, seguía en silencio, pero por lo menos levanto la vista.

_ ¿Estas mejor?_ dijo dirigiéndose a mi.
_ Si, gracias, solo quiero acabar estoy cansada y me molesta bastante.
_ Ya hemos acabado Naitare._ Lo soltó así, sin más ¿Como que hemos acabado?
_ ¿Ya esta todo el contorno?_ Le maticé, a lo mejor se pensaba que hablaba del bocadillo, me miró y asintió.
_ Pero creía que aun nos quedaba un rato.
_ Mentí, no me apetecía cenar solo._ En ese momento no sabía si soltarle un guantazo o sentirme alagada.
_ Pues como ya hemos cenado, me marcho_ me levanté sin mirarle y recogí mi bolso, quería llegar a casa y salir de allí.

_ De acuerdo, llévate esta crema y toma las instrucciones de curación del tatuaje, hasta dentro de quince días o un mes no podremos empezar con el color._ Asentí a lo que me dijo, le cogí la crema y el papel y le dejé con la palabra en la boca, no se que me iba a decir, pero salí de allí sin pensármelo dos veces.

Llegue a casa maldiciendo, repleta de dudas más aún de las que ya tenía ese hombre era un verdadero misterio para mí, su comportamiento me sacaba de quicio, no entendía cual era su juego, pero me cansaba esa manera suya de hacerme sentir idiota.
Abrí la puerta esperando encontrar a Elena en el piso, lo único que me encontré fue oscuridad y silencio, encendí las luces y me dirigí a dejar el bolso en la habitación y sacar el móvil ¿ Donde estaría Elena? La iba a llamar, pero vi que tenía un mensaje suyo, otra noche que pasaba fuera, y con el mismo ¿Quien sería él? Elena no era de las que repetía dos días seguidos.

Fui al baño necesitaba ver el trabajo de Gabriel y limpiar la zona a ver si aliviaba el hormigueo que me producía, me quite la camiseta _ MIERDA_ grité, el sujetador se había quedado en el local de Gabriel, farfullé en mil idiomas invocando a todos los demonios, pero ya no podía hacer nada, se lo tendría que pedir a Gabriel y eso no me gustaba nada.

Observe embelesada la maravilla que Gabriel había esculpido en mi cuerpo, aún no estaba acabado y me enamoraba, me sentía sensual, el tatuaje me provocaba, me sentía más yo, como si siempre hubiera estado en mí y Gabriel lo hubiera extraído a la luz, limpie la zona como explicaba en el folleto y me puse la crema, decidí coger una camiseta lo mas fina posible para que no me molestara el roce y me tome un anti inflamatorio, como ya había cenado decidí leer un rato en el salón, puse un poco de música de fondo y empecé a relajarme.

Coches antiguos, mujeres vestidas con vestidos vaporosos por debajo de las rodillas, perlas colgando de sus cuellos, hombres ataviados con trajes chaquetas estilo diplomático,¡Vale, estoy en 1920, seguro! Otra vez, otro sueño,llevo el pelo corto, estilo bob, voy vestida igual que muchas de las mujeres que he visto pasar, pero mis atuendos son mas llamativos, estoy enfrente de un Nightclub aspirando el humo de un cigarro en una boquilla larga, que me parece muy sensual, una mujer se acerca a mi lado y me arrastra hacia adentro de Nightclub, como siempre me pasa no me sale la voz, y ella no para de hablar cual cotorra, no entiendo nada, solo he cogido frases sueltas, me tengo que preparar para el show y por primera vez espero despertar antes de que me hagan salir al escenario.
El nightclub esta atestado de gente con habitaciones pequeñas llenas de humo, pequeñas mesas, sombrías luces y el distante tecleo del piano con una jarra de cerveza sobre el.
Se podía oler en el ambiente la combinación letal de alcohol, humo y sexo, la ambigüedad y la permisividad sexual se hacia presente en los rincones del Club.
La mujer me sigue arrastrando, pasamos detrás de una cortina, el ajetreo es constante mujeres desnudas corriendo una detrás de otras, hombres organizando y elevando cuerdas sujetas a poleas que ayudan a elevar los cortinajes del escenario, la mujer me acerca delante de un espejo con una silla, empieza a desvestirme y yo como siempre me dejo hacer, como si fuera mi día a día real, como si yo fuera esa mujer que se reflejaba en el espejo, me coloca un atuendo bastante escaso y una bata larga trasparente encima, me sienta en la silla, peina y maquilla, oigo aplausos provenientes de fuera, me levanta y guía hasta el centro del escenario, los cortinajes están echados,me sitúo allí paralizada, empieza a sonar la música, los hombres de antes me miran y me indican con el dedo que ya esta todo listo, yo les respondo, no se por qué me ha salido el gesto, pero como digo hago las cosas como si fuera mi día a día, cuando las cortinas suben, el local esta en penumbras y un foco me ciega directamente, sin darme cuenta empiezo a contonear mi cuerpo al ritmo de la música, detrás mio otras bailarinas me siguen, no se el tiempo que pasa hasta que acaba el numero, oigo los aplausos y silbidos de los presentes, me despido y bajan otra vez las cortinas, cuando me dirijo hacia donde la mujer me espera unas manos me agarran con firmeza y me atrapan, me giro y es él, Gabriel vestido como un mafioso de los años 20 con sus fríos ojos grises observándome.

_ Llevo noches mirándote y quiero que seas mía_ Sus palabras me dejan sin aliento, lo miro y le sonrío, él me devuelve una sonrisa lasciva.
Atrapa mis pechos entre sus manos y se los acerca a su boca, su lengua pasea por mis pezones haciéndome gemir, estamos a la vista, cualquiera nos puede ver, pero no me preocupa, la necesidad de Gabriel es más apremiante, sus manos apartan la poca tela que cubre mi sexo y sus dedos penetran con facilidad, mi humedad envuelve sus dedos,su invasión es arrolladora, sus movimientos cada vez más profundos y rápidos hacen arquear mi cuerpo en sus manos, mis gemidos se deben de escuchar a través de las finas cortinas que nos ocultan, casi sin darme cuenta me provoca un orgasmo desbastador.
_ Te espero fuera, aún no he acabado contigo_ Y me lo creo, estoy segura que solo es el principio.

Despierto en el sofá, donde me he dormido, sofocada, he dejado un mancha importante en el mismo, menos mal que es de piel y la humedad se limpiara fácilmente con un trapo húmedo, me incorporo aún cae por mis piernas el liquido inminente de la prueba de que mis sueños son muy reales.






































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