Enter your keyword

Me Buscas...

siguenos en facebook siguenos en Twitter

jueves, 19 de mayo de 2016

LIBERACIÓN TATUADA 7 PARTE

Un ruido de golpes constantes me despertaron, no sabia que hora sería, mire el reloj ¡Joder las seis de la mañana! No hacía ni tres horas que me había acostado en la cama, después de mi sueño húmedo en el sofá, me cubrí con la almohada e intente no hacer caso a los golpes, hasta que oí el timbrazo perseverante de la puerta ¡Pero que demonios!, me levante irascible, estaba cansada me dolía el cuerpo, tenía pensado matar a quien picara de esa manera.
Abrí la puerta de golpe _ ¿QUÉ COÑO QUIERES?_ Me quede de piedra a ver a Gabriel allí parado, contemplando mi rostro desencajado y enrojecido por la ira del momento, el rubor de mi ira se trasformo en vergüenza, ademas seguramente llevaría unas pintas horribles ¿Por qué tenía que ser tan impulsiva?
_ ¿Veo que te he despertado?_ dijo mirándome de manera distraída.
_ ¿Estas de broma? Son las seis de la mañana_ Mi mal humor empezaba acrecentar como un volcán a punto de erupción, mientras examinaba la risa impertinente de Gabriel.
_ Si yo no follo, tú no duermes_ Me dijo tan tranquilo.
_ ¿Pero que narices te pasa, estas loco?_ Se le había ido la cabeza no podía ser otra cosa.
_ Toma, por tu despiste, mi ligue se ha cabreado y se ha ido_ Me extendió algo, en un principio no lo reconocí, mierda, era mi sujetador de encaje negro.
Se lo arrebaté de las manos de mala manera, iba a cerrar la puerta, pero Gabriel metió el pie en medio y la paro.
_ ¿Y ahora que pasa Gabriel?_ Me cruce de brazos, observando su gesto.
_ ¿Tendrías que hacer algo, no crees? me has jodido un polvo, merezco tú atención._Creo que mi cara no podía estar más roja, ¿Se había atrevido a decir, lo que yo entendía o aún estaba soñando?.
Él permanecía expectante a que yo dijera algo, las palabras revoloteaban en mi cabeza, pero mi boca no reaccionaba, siguió un rato observándome, yo sin poder reaccionar esperaba que Gabriel dejara de mirarme y apartara el pie de la puerta, el calor era sofocante, entre nosotros saltaban chispas, esperaba que se lanzara en cualquier momento, pero no sucedió, mascullo algo que no entendí y se dio la vuelta sin tan siquiera despedirse, me dejo allí, parada, con la puerta abierta mientras él desaparecía dentro de su casa.
Caí en el sofá, con el corazón aun desbocado, me temblaban las piernas, intenté tranquilizar mi ansiedad, pero con Gabriel todo era complicado, quizás demasiado, así que decidí, no pensar en él, despierta me sería fácil controlarme, sin embargo no se si controlaría mis sueños.
Era pronto pero debí de caer sumida en el agotamiento, me despertó Elena entrando por la puerta casi al mediodía.

_ ¿Que haces dormida en el sofá?_ Preguntó risueña, la verdad es que traía una sonrisa de oreja a oreja, eso confirmaba que su cita había sido especial, nunca la había visto tan feliz.

_ Me molestaba el tatuaje._ Fue lo primero que se me ocurrió decir.

_ Ay, es verdad, deja que lo vea, corre._ Casi me arrancó la camiseta, admiró cada detalle, ella adoraba los tatuajes y quedo impresionada con lo que Gabriel estaba haciendo en mi piel.

_ Creo sinceramente, que va a ser uno de sus mejores trabajos, se ha esforzado.
Simplemente asentí, no quería recordar a Gabriel, Elena me noto extraña, pero no pregunto, quizás me conocía demasiado y sabía de antemano cuando no quería hablar, y ese era uno de esos momentos.

_¿Y tú qué, no me vas a contar con quien has estado dos días seguidos?

Elena se dirigió a la cocina sonriente, cogió un zumo de la nevera y se sentó a mi lado, la observaba esperando que abriera la boca y me contara algo, pero ella posponía el momento, bebiendo su zumo y con una sonrisa que le llegaba a los ojos.

_ Pero quieres hablar ya Elena, me tienes en ascuas…

Una fuerte carcajada salió de sus entrañas, casi escupe parte del zumo.

_ No hay mucho que contar Nai, me gusta como folla, es así de sencillo, me llena, nada romántico,
tranquila._ Resoplé, y me levanté a poner musica.

_ No vas a cambiar nunca Elena.
_ Nop _ Soltó sonriendo.

Encendí el reproductor, dicen que la música amansa a las fieras y yo necesitaba tranquilizar al demonio que llevaba dentro por culpa de Gabriel.

La sala se inundó de los primeros acordes de la guitarra de Slash, y sonó Sweet child O´mine de uno de mis grupos preferidos, Elena y yo empezamos a cantar y a bailar por todo el comedor, riendo sin parar, estos momentos eran los mejores con mi amiga, liberamos todo lo que nos bloqueaba por dentro.

Ella tiene una sonrisa que me parece
Me recuerda a las memorias de la niñez
Donde todo
Era tan fresco como el brillante cielo azul
Entonces y ahora cuando veo su rostro
Ella me lleva a ese
Lugar especial
Y si miro mucho tiempo
Probablemente romperé a llorar

Dulce niña mía
Dulce amor mío

Ella tiene ojos de el cielo más azul
Como si hubieran pensado en la lluvia
Odio mirar en esos ojos
Y ver una onza de dolor
Su pelo me recuerda
A un cálido y seguro lugar
Donde como niño me ocultaría
Y rezaría por los truenos
Y la lluvia
Hasta que llegara la tranquilidad

Dulce niña mía
Dulce amor mío….

Saltábamos como niñas por encima del sofá y nuestros gritos cada vez eran más evidentes, seguro que algún vecino acabaría llamándonos la atención, pero sinceramente nos da igual,nos poseía la música, eramos demonios danzantes, caímos al suelo sin poder parar de reír, casi no sentía los músculos del estomago de la risa, picarón a la puerta _ Upps, ya la hemos liado_ Elena bajo la música y fue abrir.

_ ¡Pero que coño hacéis, estáis locas!_ Era Gabriel, allí plantado, sin camiseta, con el pelo alborotado, tenia los puños cerrados y la mandíbula apretada, sus ojos llameantes me observaban, mientras Elena paralizada, soltó de repente una carcajada y empezó a sonar en el reproductor November Rain, nuestras miradas no se apartaron ni un solo momento, la situación era cómica e incomoda, Elena Riendo y él y yo perdidos en nuestros ojos, que hablaban sin decir nada.

_ Lo siento_ Dijo por fin Elena, cortando así la extraña comunicación que nos unía, se marcho sin decir nada más dejando a Elena perpleja cuando Gabriel dio un portazo a su puerta.

_ Mira que es raro_ me dijo, con gesto desenfadado _ Voy a la ducha_ Yo asentí y me volví a sentar en el sofá, por mucho que intentaba no pensar en él, siempre estaba presente.


De pronto volvieron a picar _ ¿Y ahora qué pasa?_ Fui abrir, Gabriel esta de nuevo plantado delante de mí, lo miré extrañada, sin decir palabra empezó acariciar mi rostro con su mano tatuada, sus dedos recorrieron mis labios, me hicieron entreabrir la boca, mi sexo se humedeció, chupe su pulgar, mientras el me observaba prendado en deseo, suspiró y retiró su dedo lentamente.

_ Me matas_ Fue lo único que dijo, se volvió a marchar sin mirar atrás dejándome con las bragas empapadas y una sensación de vacío en mis entrañas.




































No hay comentarios:

Publicar un comentario

Popular