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domingo, 8 de mayo de 2016

LIBERACIÓN TATUADA ( segunda parte del Vecino tatuador)


_ ¡Naitare, Nai..!_ oí mi nombre, levante la vista, sonrojada y mire a Elena de pie junto a Gabriel observándome confundidos.

_ Sí, perdón ¿Que decías Elena?_ Estaba abochornada, vaya una manera de conocer a Gabriel, seguramente pensaría que era idiota o algo peor, con lo vivido y hombre que se veía, a su lado yo era una niñata de familia conservadora, metida en un museo...

_ Le decía a Gabriel que es tu primer tatuaje y que quieres un diseño propio_ Gabriel me observaba distraído.

_ Sí, eso es lo que quiero, aunque voy muy perdida en este mundo_ dije, sopesando.

Me sentía muy incomoda, Gabriel, me miraba pero no decía nada, Elena observaba la situación estupefacta, era todo muy embarazoso.

_ De acuerdo sígueme a dentro_ Su voz era grave y profunda.

_Elena, espera aquí o en casa, tardaremos un rato_ Me sentía sofocada, Elena no iba a entrar y estaría a solas con él, ahora mismo toda aquella locura no me parecía buena idea.

Elena se despidió de Gabriel, con dos besos, a mí me abrazo susurrándome al oído;

"Ten cuidado con él"

Si no estaba suficientemente asustada, solo me faltaba que Elena la reina " de disfruta el momento", me dijera eso.

Gabriel me guío por un pasillo hasta llegar a la cabina, el espacio no tenia nada que ver con el resto de la tienda, era de color blanco, solo tenia colgado un cuadro de Buda, una camilla igual de blanca estaba situada en medio de la habitación, en un lado una mesa de dibujo, todo el espacio estaba impoluto, con estanterías igual de blancas repletas de lo que suponía seria el material de trabajo, un lavamanos y demás aparatos que no tenía ni idea de para que servían, Gabriel estaba parado de pie a un lado contemplándome, yo que soy muy curiosa, estaba centrada mirando todo lo que me rodeaba.

Gabriel carraspeo y me saco de mi ensimismamiento.

_ ¿Te llamas Naitare?_ Sinceramente no sabía que pensar de él, poseía un halo misterioso, que me atraía pero a la vez me hacía retroceder.

_ Sí, pero puedes llamarme Nai.

_ Te llamaré, Naitare, me gusta._ Se sentó en el taburete en frente la mesa de dibujo e me indicó que me sentara en la silla que tenía a su derecha.

_ De acuerdo, Naitare, dime que esperas de mí_ La manera que lo dijo me hizo sonrojar, él me miraba ocurrente.

_ Pues quiero que me hagas un tatuaje, creo que Elena ya te lo ha comentado._ Sinceramente no la que no sabía que esperaba de mí, era yo.

_ Sí, eso lo tengo claro, quieres que te dibuje algo, ¿Pero que preferencias tienes, que quieres que represente ese tatuaje, en que zona lo quieres?

Uff, esto iba a ser muy complicado, quizás tenía que a ver elegido cualquier diseño pequeño de los que ya tenía en la entrada, no sabía que decir, me sudaban las manos, su presencia me afectaba más de lo que había pensado en un primer momento.

_ Pues _ Musité_ Vengo de una familia conservadora y por fin me siento liberada, quería algo que representara esa libertad, la zona me es indiferente, mientras quede bien y sea artístico, soy restauradora en el museo, creo que con esas referencias podrás hacer algo, he visto tus pinturas_ No podía creer que le soltara toda esa chorrada de golpe.

_ Mmm, liberación, lo encuentro intrigante_ Sus ojos eran extraños, hasta ese momento no me había fijado, pero en ellos se posaba una sombra, algo tenebroso.

_ De acuerdo, Naitare, te haré el diseño, la zona, levántate que te indico donde me gustaría hacerlo.

Me incorpore como un resorte,él se acercó a mí, mi respiración se aceleró sin darme cuenta,levantó mi jersey para dejar entrever mi piel, poso su mano sobre mis costillas, recorriendo el camino desde debajo mi antebrazo hasta llegar a mi estomago, un escalofrío recorrió mi cuerpo y mi piel se erizo.

_ Yo lo haría en esta zona, aunque por lo que veo eres muy sensible, a mi tacto, quizás te duela bastante y tendrá que ser en varias sesiones._ Me bajo el jersey y se alejo de mí como si el contacto con mi piel le quemara.

_ De acuerdo_ Conseguí decir.

_ Te aviso cuando tenga el boceto, pensaré bien en todo lo que has dicho e intentaré plasmar en tu piel, lo que sientes.

_ Me parece perfecto, gracias Gabriel.

Solo pensaba en salir de allí, me sentía ridícula, indiferente, no sé como se me ocurrió pensar en él de una manera romántica, me di cuenta en ese momento que nunca se fijaría en mí de esa manera, pero ahora tenia que hacerme el tatuaje y lo tendría que ver varias veces ¡En que lío me había metido!

Se despidió de mi muy amablemente, y dio paso al siguiente cliente que esperaba en la sala, yo por mi parte apresuré el paso dirección a casa, Elena estaría allí, y necesitaba hablar con ella, nunca me había sentido tan impotente, no sabia que me pasaba con Gabriel pero casi rozaba la obsesión, su mirada la tenia clavada en mí, y no lograba apartarla de mi cabeza.

Nada más cruzar la calle, vi a Elena en la terraza del Bar de al lado de casa, me acerqué y senté a su lado dejándome caer desganada en la silla, Elena me observó con una mueca de desagrado en su cara.

_ ¿Estas bien? _ dijo mientras bebía de su coca-cola.

_ No sé que decirte Elena, Gabriel me confunde_ Llamé al camarero para que me pusiera un refresco, hacía calor y la situación que había vivido con Gabriel me tenía intrigada, mis sentimientos eran extraños, fuertes e incontrolables, me daba la sensación de un déjà vu, cuando me toco no note su tacto extraño, más bien todo lo contrario, me era insólito y aterraba esa sensación, pero no pensaba decir nada a Elena, seguramente pensaría que estaba completamente ida.

_ Nai cariño, ya te he dicho que tengas cuidado con Gabriel, es un chico extraño, un artista bohemio, se cuentan muchas cosas de él._ Ahora si que estaba intrigada.

_ ¿ Y que se dice Elena?

_ Ya sabes, lo típico, drogas, alcohol, mujeriego... Pedimos unas tapas, tengo hambre._ Esa podía ser la sensación que los demás tenían de él y quizás fueran ciertas, pero mi sensación era distinta, no me explicaba lo que me pasaba, empezaba agobiarme, decidí relajarme con Elena, comer algo y después ir al piso a colocar las cajas que aún teníamos por medio de la casa, por lo menos mantendría la mente ocupada.

Cuando subimos a casa y vimos todo el desorden , no sabíamos ni por donde empezar, cajas y cajas se arremolinaban por todas partes, no recordaba a ver traído tantas cosas,empezamos cada una por un lado, abrir cajas y guardar, se nos hizo de noche y las dos estábamos agotadas, decidimos hacer unos bocadillos para cenar e ir a dormir, nuestros cuerpos cansados no daban para más esa noche.

Me acosté agotada, mental y físicamente, quería dormir y relajarme, cerré los ojos y dejé que Morfeo, me acompañara...

Corría, me encontraba en un bosque frondoso, asustada, llevaba un vestido desgarrado, blanco, no era ropa moderna, no sabía ubicar la época,  a los lejos podía oír gritos de gente, desgarradores aullidos de perros, estaba temerosa, quería salir de allí ¿Donde me encontraba?...


Me caí, me herí, la sangre manaba de mis rodillas, el rojo me mareo, quería huir y ni tan siquiera sabía por qué huía, cada vez estaban más cerca, las voces empezaban a ser claras, los cascos de caballo resonaban en mis oídos temerosos, me levanté, intenté ubicarme, pero no tenía ni idea de donde me hallaba, sabía que tenía que correr y empecé de nuevo mi carrera hacia ningún lugar...


Una imagen oscura a caballo se acercó, frene en seco, mi cuerpo temblaba, ya no podía huir, ¿a donde ir?, el hombre oscuro me tendió su mano _ Sube _ Esa voz, era él, Gabriel.


Le hice caso, me impulsó con fuerza y me subió a su montura, abrazada a él, empezamos a cabalgar, ya casi no oía las voces, los aullidos eran silenciados por otros animales que nos rodeaban, yo me abrazaba al cuerpo de Gabriel, sin entender nada ¿ Qué hacía él allí? ¿ Que estaba pasando?


Llegamos a un claro, a  lo lejos divisé una especie de mansión, oscura, como él...


Paramos y me indicó que descendiera, iba todo cubierto, solo podía ver sus ojos grises y profundos clavados en mí.


_ Sígueme _  Fueron sus únicas palabras.


Le seguí, casi iba medio desnuda, las ropas desgarradas, ya poco cubrían de mi cuerpo magullado, entramos en la gran casa, suponía que así era como se veía una mansión de aquella época, pero yo no me sentía extraña.


_ Tengo que curar tus heridas _ Me dijo observando con ojos de deseo, notaba su fuego y empezaba a quemarme la piel.

No dije ni una palabra,¿ Es que no podía hablar? ¿ No lo sé ? era una sensación extraña...


Dejé caer el vestido a mis pies, mostrando mi cuerpo expuesto y desnudo ante Gabriel, él recorrió cada recodo del mismo con su mirada perspicaz, agarró un paño húmedo y empezó a limpiar mis heridas, sin tan siquiera mediar palabras entre nosotros, mi piel reaccionaba a su contacto sutil, suave, nada de aquella situación era indecorosa, más bien era íntima y personal.


 Se acercó a una mesa y cogió una especie de bote de arcilla, volvió a posar su mirada en mi cuerpo ya limpio y sonrió con lascivia.


_ Es un ungüento para las heridas, escocerá un poco _ Asentí.


Gabriel unto el ungüento sobre cada una de mis heridas con su mano, el contacto piel a piel, y el escozor me provocó un placer extraño.


Se arrodillo delante de mi para acceder a mis rodillas, que se habían llevado la peor parte de la caída, note su aliento en mi sexo deseoso, la cercanía me provocaba añoranza de su tacto, deseaba su lengua en mi coño excitado, Gabriel percibió mi nerviosismo y acercó sus dedos a mi sexo húmedo, su roce me hizo emitir un gemido, empezó ahondar en mí, lentamente mientras mi sexo se lubricaba  a su contacto, baje mi mirada para admirar a Gabriel, él me la devolvió y vi su perversión...


Desperté en mi cama, sudada, impactada por el sueño que acababa de tener, excitada y húmeda.


¿ Que significa mi sueño?


Continuará...





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