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miércoles, 25 de mayo de 2016

POEMAS..EL AMOR..EL EROTISMO EN VERSO...

Hoy dedicamos el post a los poetas, a esos seres maravillosos que nos inundan el alma con palabras en verso, el amor, el erotismo tiene su cabida en ellos, quien mejor para hablar de amor, sensualidad hasta incluso sexualidad.


Efren Rebolledo 



Te brindas voluptuosa e impudente,
y se antoja tu cuerpo soberano
intacta nieve de crestón lejano,
nítida perla de sedoso oriente.
Ebúrneos brazos, nuca transparente,
aromático busto beso ufano,
y de tu breve y satinada mano
escurren las caricias lentamente.
Tu seno se hincha como láctea ola,
el albo armiño de mullida estola
no iguala de tus muslos la blancura,
mientras tu vientre al que mi labio inclino,
es un vergel de lóbrega espesura,
un edén en un páramo de lino.

VIcente Quirarte 

Que esté, de preferencia, muy vestida.
Por eso es importante que las medias
sigan cada contorno de sus muslos: que disfruten
la pericia, el estilo del tornero
que supo darles curva de manzana,
maduración de fruto al punto de caída.
Goza de la tela perfumada
encima de los jabones y los ríos.
Acaríciala encima: su vestido
es la piel que ha elegido para darte.
Primero las caderas:
es la estación donde mejor preparas
el viaje y sus sorpresas. Cierra los ojos.
ya has pasado el estrecho peligroso
que los manuales llaman la cintura
y tus manos se cierran en los pechos:
cómo saben mirar, las ciegas sabias,
el encaje barroco de la cárcel
que apenas aprisiona dos venados
encendidos al ritmo de la sangre.
Si los broches y el tiempo lo permiten,
anula esa defensa: mientras miras sus ojos
deslízale el sostén. Y si protesta
es tiempo de estrecharla.
Acércala a tu boca y en su oído
dile de las palabras que son mutuas.
En un ritmo creciente, pero lento,
trabaja con los cierres, las hebillas,
los bastiones postreros de la plaza.
Aléjate y admírala: es un fruto
que pronto será parte de tu cuerpo
y tu sed de morderla es tan urgente
como la del fruto que anhela ser comido.
Has esperado mucho
Y tienes derecho a la violencia.
Deja que la batalla continúe
y que el amor condene a quien claudique.



Gioconda Belli

                                   Recorriéndote

                       Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tusbrazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pechocon el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva dondese esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena atambores y vida continuada.
Quedarme allí un ratolargo
enredando mis manos
en ese bosquecito dearbustos que te crece
suave y negro bajo mipiel desnuda
seguir después haciatu ombligo
hacia ese centrodonde te empieza el cosquilleo,
             irte besando,mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aunque recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.



Octavio Paz 




Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.
Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.
Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

Francisco Hernández 

Extraño tu sexo. Piso flores al caminar y extraño tu sexo...

Extraño tu sexo. Piso flores rosadas al caminar y extraño
          tu sexo.
En mis labios tu sexo se abre como fruta viva, como voraz
          molusco agonizante.
Piso flores negras al caminar y recuerdo el olor de tu sexo,
sus violentas marejadas de aroma, su coralina humedad
entre los carnosos crepúsculos del estío.
Piso flores translúcidas caídas de árboles sin corteza 
y extraño tu sexo ciñéndose a mi lengua.


Jaime Sabines


No es nada de tu cuerpo 
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre, 
ni ese lugar secreto que los dos conocemos, 
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro. 
No es tu boca -tu boca 
que es igual que tu sexo-, 
ni la reunión exacta de tus pechos, 
ni tu espalda dulcísima y suave, 
ni tu ombligo en que bebo. 
Ni son tus muslos duros como el día, 
ni tus rodillas de marfil al fuego, 
ni tus pies diminutos y sangrantes, 
ni tu olor, ni tu pelo. 
No es tu mirada -¿qué es una mirada?- 
triste luz descarriada, paz sin dueño, 
ni el álbum de tu oído, ni tus voces, 
ni las ojeras que te deja el sueño. 
Ni es tu lengua de víbora tampoco, 
flecha de avispas en el aire ciego, 
ni la humedad caliente de tu asfixia 
que sostiene tu beso. 
No es nada de tu cuerpo, 
ni una brizna, ni un pétalo, 
ni una gota, ni un grano, ni un momento. 

Es sólo este lugar donde estuviste, 
estos mis brazos tercos.

Mario Beneditti

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
tiene una claridad que nos alumbra 
de modo que si ocurre un desconsuelo 
un apagón o una noche sin luna 
es conveniente y hasta imprescindible 
tener a mano una mujer desnuda. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
genera un resplandor que da confianza 
entonces dominguea el almanaque 
vibran en su rincón las telarañas 
y los ojos felices y felinos 
miran y de mirar nunca se cansan. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
es una vocación para las manos 
para los labios es casi un destino 
y para el corazón un despilfarro 
una mujer desnuda es un enigma 
y siempre es una fiesta descifrarlo. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
genera una luz propia y nos enciende 
el cielo raso se convierte en cielo 
y es una gloria no ser inocente 
una mujer querida o vislumbrada 
desbarata por una vez la muerte.



Y ya por último dos poemas de dos grandes amigos y poetas Francisco Pelufo (Kokoro) y Oscar Quiroga, dos portentos de la palabra que llegan al alma y estrujan corazones.



Oscar Quiroga nos presta un poema aún inédito


Abrázame, y podrás sentir en silencio aquello que callo en tu ausencia, pues no me atrevo a suspirar palabras de amor y leyenda por temor a sucumbir de rechazo mi frágil existencia. Abrázame, considera llevar mis manos atadas a tu cintura, y acompañarte en la sombra que alarga tu mirada en aquel camino llano y de exilio figurado. Abrázame, donde la luz vierte tesitura y granel de imperfecciones, pues de pasión conoce el sentir, aroma invisible que recorre tu cuerpo y de tus labios el carmín. Abrázame, requiebro y descanso donde mora el ungüento que cura la herida de tu amor. Abrázame, bésame, quiéreme, ámame...



El gran Kokoro nos deja un maravilloso Poema

GRITA MI ALMA

Desgarrada grita mi alma
al no verte ya junto a mí,
mi sábana está vacía
no queda esencia de ti.

En este lamento profundo
grito, sollozo y lloro,
a Dios, rezo e imploro
me otorgue sosegar el llanto.

Por la vida voy marchando
con mi pena y con mi llanto,
por qué te querré yo tanto
que por amor, penar y muero.

Tanto ya mi alma sufre,
por no verte me duele,
mi alma de tanto quererte
me duele de no poseerte.

Mi alma precisa verte,
no resiste el no tenerte,
antes desear la muerte,
a no tenerte y perderte.

De no verte mi alma sucumbe,
se muere de tanto quererte,
al no tenerte mi alma perece,
qué hacer, que no halle la muerte.

Al viento mis brazos alzo,
conseguirte ansío y no logro,
y en este penetrante lamento,
grito, sollozo y lloro.

Saber de ti ambiciono,
por qué tú, me has abandonado,
me hallo solo y perdido,
como un perro abandonado.

Te hallé insensible y distante,
de una época a esta parte,
sí yo no dejé de amarte,
por qué me abandonaste.

Descubrir saber no logro,
si te causé algún daño,
si tú dejaste de amarme
o me quieres, y yo esperarte.

Es tanto lo que te quería
que querer, yo no quisiera,
¡ay! Si conseguir supiera,
al menos feliz yo fuera,
al zanjar grito, lamento y llanto
por eso a Dios rezo e imploro,
me otorgue calmar el llanto.



©Kokoro

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