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lunes, 11 de julio de 2016

SUMISA










SUMISA

Me llamo Carla, mi vida amorosa era claramente un sin sentido sin disfrute alguno por mi parte.

Relaciones amorosas de las cuales poco extraía de ellas, más bien quebraderos de cabeza en referencia a esa gran palabra que todos dicen tan fácilmente, amor ¿Qué es el amor?

Para mí es distinto, no mantengo una relación de las denominadas normales por la sociedad, ni tan siquiera pienso en ello dado que la relación que mantengo con mi Amo para mí es lo más parecido al amor. Sí, soy sumisa.

Pero no os llevéis aún la mano a la cabeza, relax, no soy sumisa las veinticuatro horas del día, ni esclava de mi Amo, vamos a ser claros, porque aunque suene incongruente soy una mujer independiente y de mucho carácter, de fuerte personalidad y no desarrollo mi tendencia de sumisa fuera de la relación que tengo con mi Amo.

Yo me enamoré de mi señor sin tapujos ni resquicios, ese es el amor que yo entiendo, puede parecer extraño, pero así es.

Él es mi dueño, mi señor, mi amigo, mi camarada, mi confidente, mi enamorado, es mi todo.

El BDSM no maltrata, eso lo quiero dejar claro, es consensuado, sano, seguro, no ocurre nada que no quieras que ocurra, ya lo dije es una forma de amar, distinta pero al fin y acabo amor. Que no te guste o no lo entiendas no significa que tenga que ser depravado ni loco.

Aún recuerdo con lagrimas en los ojos mi ceremonia de iniciación, cuando mi Amo me otorgo el collar real, fue sumamente intimo y emocionante algo indescriptible, recuerdo perfectamente como lo sacaba del estuche y lo ponía en mi cuello, con el leve roce de una caricia perlada que erizo mi piel, diciéndome al oído en un leve murmullo sedoso que me amaba sin condiciones.

Yo le entregué a cambio un pergamino donde firmaba con mi rubrica mi entrega a él. Para nosotros fue lo más parecido a una boda y nos emocionamos mucho,yo lloré y lo besé apasionadamente.

Mi Amo es un hombre fuerte de apariencia seria, pero con un gran sentido del humor, con una barba de tres días que me vuelve loca, bien cuidada. Su mirada que siempre mantiene con una maestría digna de elogio te puede cautivar en segundos, es penetrante, incisiva y ciertamente imponente.

Me encanta cuando me domina, me siento realmente liberada, plena en sus manos expertas, él siempre me pregunta para conocer mis limites, jamás me haría daño y el uso de la palabra de seguridad es importante, los roles están bien marcados, es excitante, la confianza que crece entre nosotros cuando estamos practicando sexo es extrema, quizás en el sexo vainilla nunca se consiga esa clase de confianza, ya sea por miedos o por falta de comunicación.

Él me acompaña, me guía, se preocupa de mí, de mis necesidades, de como me encuentro, cuando me mira, mi grado de entrega es gratificante y se que para él lo es más, la sensación entre temor de no saber lo que vendrá y de impaciencia por que venga, sabedora de que haga lo que haga me hará estremecer… eso es indescriptible.

Mmmm, estar de rodillas enfrente de él, y que mi mirada se desplace de mi sexo húmedo a sus ojos y de sus ojos a mi sexo húmedo sin conseguir saber por que tengo ese alto grado de excitación, eso es la mezcla de mi indefensión y su control.


A él le encanta que deje mi vergüenza de lado y terminé suplicando que haga uso de su fusta conmigo o de lo que quiera, se que eso a él le excita, ese poder ese control, pero a mí me apasiona, en cierto modo es un poder que solo tengo yo…



Después de hablar con “Carla” (No es su nombre real) decidí no poner una entrevista.
He intentado trasmitir una esencia que Carla me trasmitió a mí, hasta me hizo erizar el vello.

No todos son capaces de entender el mundo BDSM, considero que las mentes cerradas se alejan impasibles de ese mundo, mirando con desagrado a unas personas que ven su manera de “Amar” o practicar sexo de manera distinta a quien practica el sexo denominado en su mundo “Vainilla”.

Yo creo que todo sexo consensuado tiene su lado romántico, quizás es que yo lo soy.

Pero entre cadenas, fustas, podemos encontrar esa sensación romántica y cautivadora, es extraño, pero si abres tu mente, es así.
No se trata de dolor en sí, se trata de esa confianza que se crea entre dos personas para llegar más allá, como depositas esa confianza tan cautivadora en manos de otra persona. 

¿Dónde está el limite?

Y ahora os hago una pregunta y pensar...

¿Tenemos esa confianza tan extrema con nuestra pareja?

Extraño, eh, os da que pensar ¿A qué sí?

A mí me hizo pensar mucho, la verdad.
Y más después de conocer al Dom, quizás las palabras que Carla me trasmitió con tanto fervor me hizo idolatrar al hombre que tenia delante. 

Pero es que sinceramente, la seguridad de sus movimientos, su mirada clavada en mí que casi me hizo sentir única en esa sala. Fue extraño esa conexión y eso que Carla nos acompañaba sonriente.
Entre sonrisas, miradas, me dí cuenta de la belleza de su relación. No entraré a debatir nada más, os dejo con una entrada distinta, una manera de vivir, pensar, amar…

No quiero explicar escenas, ni recrear momentos, es su maravillosa intimidad y prefiero que quede entre ellos, no se trata de dar morbo.


Para mí una relación digna de admirar. Mas allá de los estereotipos de la sociedad.








2 comentarios:

  1. Es muy bonito yo que he leido libros de BDSM sabes te digo una cosa si te dan permiso cambiandoles los nombres y eso podrias escribir una historia bonita sobre ellos casi me han dado ganas de saber mas cosas de ella y de el te felicito soy Ester y mi blog es Mundo de Fantasia
    te invito a que te pases por mi blog
    http://mundofantasiazgz.blogspot.com.es

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    1. Gracias Ester!!! Me paso por tu blog. Me alegro que te haya gustado!!! Besos!!

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