Enter your keyword

Me Buscas...

siguenos en facebook siguenos en Twitter

jueves, 11 de agosto de 2016

El escritor









Intuía su cuerpo a través de las cortinas de su habitación. Siempre paseaba desnuda y las sombras de su contorno se difuminaban a través de la luz tenue mientras yo me sentaba en mi vieja silla a observar cómo noche tras noche se quitaba la ropa de manera pausada.
Encendía un cigarrillo a oscuras y allí sentado la observaba en silencio mientras el humo invadía la estancia y la colilla caía por sí sola a un suelo deteriorado y mugriento de la casa de un hombre solitario. Ese soy yo.
Perdido entre miles de papeles arrugados por doquier y esperando a que llegue de nuevo una inspiración que perdí el día que mi Musa me abandono.
Inhalo el humo de nuevo mientras el vaso de ginebra barata apostado a mi lado empieza a estar ya vacío, si no me hubiera perdido en el mundo de las drogas y el alcohol quizás aún mi cabeza escribiría historias, pero me sumergí en el devenir de ese mundo que te embriaga casi como un buen polvo.

Abandoné todo para encerrarme en ese pequeño cuarto a encontrar una inspiración saturada de cocaína y alcohol. Enfrascado en mi propia miseria no intuía luz alguna y mi musa parecía haberse ido sin retorno alguno al mundo de los dioses y las ninfas donde los cuentos son más reales que la porquería que esnifo por la nariz cada noche.

Y aquí sentado observo mientras esas sombras chinescas invaden mi imaginación intentando intuir más allá de lo que se logra vislumbrar. Una copa de nuevo llena y una raya acompañan a mi garganta seca y agrietada casi creo que voy a vomitar pero no lo hago dejo que el amargor me atraviese por dentro como cuchillas cortantes que rasgan mi alma cada día ¿O son noches?

Ella se acerca a la ventana y yo la observo desde la humareda que me acompaña en mi cuarto cerrado y sin ventilación.

Descorre las cortinas y sonríe y parece que lo hace para mí. Pero sé que no es así, ella ni sabe que existo.

Expone su cuerpo mientras la brisa acaricia su piel. Es una imagen digna de admirar y allí en las sombras estoy yo. Observando escondido su piel nívea como el alabastro mientras su melena roja como un rubí cae poderosa sobre sus hombros. No alcanzo a ver bien pero un brillo destella sobre su cuerpo. Mañana sin falta me compro unos prismáticos.

Otro día en decadencia. Mi pluma  parece no querer hablarme y sigo sin poder escribir.
Esta noche espero ver a la belleza de pelo color fuego en su ventana. Me he comprado unos prismáticos tengo el sillón delante de mi ventana y las luces apagadas. Como siempre me acompaña mi fiel ginebra y la única amiga que hace que me sienta mejor “Cocaína”
Ella enciende las luces como cada noche. Acaba de llegar.
Vislumbro su sombra entre las cortinas que aún están echadas pero solo pensar en su cuerpo esculpido por dioses hace reaccionar a mi miembro.

Solo tengo que esperar unos minutos para ver como descorre las cortinas; está desnuda y sonríe.
Enciendo un cigarro y me preparo para lo que mis ojos están a punto de divisar; envidio a quién sonríe cada noche. Ojalá esa sonrisa aterciopelada fuera para mí.


Pasea con vehemencia su desnudez y la luz de la luna se reflejaba sobre su cuerpo. Vuelvo a ver ese destello sobre el cuerpo de la mujer; cojo los prismáticos para poder vislumbrar más de cerca ese cuerpo endiablado que me vuelve loco por las noches.
Sobre la piel de ella se puede distinguir que el destello es un bello abalorio que rodea su cuello y cae por sus pechos turgentes. En su mano puedo ver que lleva otro collar de perlas nacaradas que relucen briosas.

La ventana de ella tiene una repisa en la cual se acomoda dejando así que la brisa de la noche roce su cuerpo y mientras la luna baña su piel.
Los brillos nacarados acarician su piel y las perlas rozan suaves sus pezones mientras ella juega con ellas para conseguir mayor fricción a ese dulce castigo. Mi pantalón está

a rebosar y mi miembro toma vida propia despertando de su dulce duermevela.

Puedo distinguir como coge sus perlas y las desliza por su sexo. Otorgándole el roce extenuante y continuo por sus labios carnosos. Me remuevo nervioso en mi sillón pues me cuesta distinguir bien el juego con las perlas y mi imaginación se dispara; pensando qué está haciendo con ellas.
Lo que sí distingo es como arquea su espalda y su cabello cae en cascada llegando a rozar la repisa de la ventana. Mientras  una mano juega con su sexo con la otra va rozando las perlas por sus pezones rosados y erizados.
Es una vista maravillosa y digna de admirar. Esa belleza nívea de pelo rojo como el fuego con sus perlas nacaradas acariciando su cuerpo y como disfruta jugando con ellas. Llevando su placer a la vista de todos.
Creo que mis ojos se van a salir las órbitas cuando se pone delante de la ventana e insinuante mete dentro de su oquedad parte del abalorio nacarado mientras sonríe en mi dirección.

Es un gesto tan evocador que mi polla parece tener vida propia y despunta enhiesta y provocadora mientras por mi frente recorre unas gotas perladas de sudor.

Mientras ella hace desaparecer el brillo nacarado de su placer que ya no es visible al ojo humano.

Mi deseo ahora mismo es lamer su clítoris mientras ella sigue regalando placer a su oquedad húmeda con las perlas en su interior e ir sacando perla a perla mientras succiono junto a sus rosados labios.

Me desabrocho los pantalones sin poder contener más la necesidad de llegar a sentir lo que ella siente en ese momento y lentamente agarro mi miembro con mi mano apretando el delirio de mi necesidad.

Mi mano sigue un ritmo constante y raudo mientras sigo observando como ella sigue clamando a su orgasmo.
Sus perlas vuelven aparecer delante de mis ojos y ella sigue con la fricción de ellas en sus labios expuestos y yo me imagino pellizcando sus pezones y amasando sus pechos.
Mientras amaso mi miembro ya reclamante de un clímax adyacente veo como mi musa está apoyada de nuevo en la ventana y un gesto dulcificado en su rostro me da a entender que ha culminado su placer, mientras el mío llega sin avisar.

Dejando mi cuerpo laxo y mi mente llena de fantasías que poder plasmar de nuevo en un papel. 

3 comentarios:

  1. Cuantas veces hemos sido él... Fascinante, como siempre no decepcionas.

    ResponderEliminar
  2. Cuantas veces hemos sido él... Fascinante, como siempre no decepcionas.

    ResponderEliminar

Popular