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domingo, 21 de agosto de 2016

VUELVE AMARANHT







“El aullido de los lobos nos llegó desde cerca. Fue casi como si los aullidos brotaran al alzar él su mano, semejante a cómo surge la música de una gran orquesta al levantarse la batuta del conductor.


En el despertar del alba dos cuerpos se ocultan de la luz del sol en una cueva donde no alcancen  sus rayos al bello cuerpo de Amaranth.
Velkan escucha el aullido de su manada que los han seguido en todo momento protegiéndolos, cubre el cuerpo de ella;  y sutilmente posa un leve beso en sus labios.
Sale a la luz del sol, su manada le reclama.
En la jerarquía de los lobos él, es su macho alfa, el que los lidera y desde hace años han intentado mantener  la manada unida a la espera de su retorno. Mil veces han intentado liberar a Velkar de las fauces de Drakkar sin éxito; pero ya está de vuelta y saben que no viene solo…
Él resurge de entre las sombras aullando a su manada con la fiereza del líder que es.
Su mano derecha, Lupus, se acerca a su lado:
-Te veo bien amigo.- Le dice mientras se unen en un cálido abrazo.
-He sobrevivido a esa alimaña. Y por fin estoy de vuelta. ¿Cómo está la manada?
-Están todos bien. Nos han intentado atacar varias veces, pero nos hemos defendido.
-¿Quién es ella?
Lupus espera la respuesta de su líder; él observa cauteloso a la manada que está esperando una explicación:
-Ella es la que me salvo. Una recién convertida.
-Pero es de su linaje y lleva su sangre por sus venas.
-Lleva mi sangre. La que Drakkar ha estado extrayéndome todos estos años, ella se alimentó siempre de mí. Él le daba mi  sangre, no podía beber de él por su enfermedad.
Los lobos asienten, si es así y ha bebido de él y apareado con su líder. Ella es su reina. Su loba.
-El linaje no va a dejar impune la muerte de Drakkar; ellos no sabían de su locura.
Velkan asiente. Sabe que se tienen que preparar para un feroz ataque por parte de los vampiros. Y lo van hacer. Esa noche alguien saldrá vencedor y piensa ser él y los suyos.

La jauría esta absorta en los preparativos de la noche, los niños y mujeres se marchan a su escondite en la cuevas, de mientras el bosque es la mayor trampa para los vampiros; repleto de cebos empalaran a el linaje Drakkar.
En su terreno ellos saben moverse y la manada tiene claro que los vampiros irán atacar envueltos en sed de sangre y venganza. Esa ira ciega, será su perdición.
Velkan se dirige  a la cueva donde su reina descansa, ya está cayendo la noche y se tiene que alimentar de él y no solo de sangre; mientras se dirige hacia ella el miembro del lobo despierta hambriento.
El ardid está preparado, y su reina abre los ojos; admira a su salvaje lobo.
-Velkan…
Ella nota como la alza del suelo y le ofrece su yugular, exquisita, esta hambrienta…
Bebe de él, absorbe gustosa la esencia que le da fuerza y es además placentero que sea la sangre de su amado, de su bello y feroz lobo.
Puede notar el miembro de Velkan abultado a través de  los pantalones de cuero zurcidos a mano, y la camisa blanca abierta insinúa el vello de su pecho, oscuro, como el animal que habita dentro de él, se empieza a excitar ante su imagen; deja de beber su sangre y le mira a los ojos, directamente.
-Está todo preparado pequeña, esta noche, ellos morirán.
-No quiero que os hagan daño- le dice.
Él limpia la comisura de sus labios con el dedo pulgar  de los restos de sangre y se lo da para que lama…
-Shhh, ellos van a pagar por mi cautiverio.
Amaranth sabe que esa guerra sucederá igualmente, nada tiene que ver con ella, llevan siglos enfrentados.
Velkan admira como la mujer chupa su dedo, y la necesidad de poseerla resurge haciendo que aullé, ella sabe que la desea, y empieza  a rozar su cuerpo en busca del contacto de su macho.
-Pequeña, nos tenemos que preparar. – Le dice entre siseos.
-Mmm, de acuerdo, aunque preferiría que me follaras aquí y ahora.
-Lo sé, pero después de la batalla, lo haré.
Ella se gira de golpe:
-Velkan...
- Sí, los huelo. Están aquí, vamos con la manada.
Le da un beso en la boca dulce a la vez que coge su mano.
-Vamos, mi reina.
Salen de la cueva en el aire se respira el hedor de los vampiros,  y  sienten como se desplazan entre las sombras, la manada esta trasformada. A la expectativa.
-LUPUS- grita él.
Ella ve como se les acerca un gran lobo gris de profundos ojos azules, claros y penetrantes.
-Te confío a tu reina, protégela con tu vida.
-Velk…
-No, shhh, pequeña. Esta guerra es mía y si vas a salir a luchar, prefiero que sea con Lupus a tu vera, ya lo hablamos anoche.
Sabe que no tiene nada que hacer, posa un beso en su boca, y acaricia su larga melena negra.
Velkan se desnuda frente ella. Su cuerpo se ha recuperado de casi todas las heridas y se le ve más poderoso y grande que la noche anterior.
Empieza la trasformación dejando atrás al humano, para emerger la bestia. Poderoso, negro como el azabache y de grandes fauces. Ella le sonríe y el animal se roza contra sus muslos, demostrando su amor. Ella le acaricia el lomo y se acerca a su oído.
-Vuelve, sano y salvo.
-Siempre, pequeña…
La conexión entre los dos ya es completa, y ella puede escuchar sus pensamientos.
El aire de la noche es espeso, casi no se respira. Los animales del bosque han desaparecido. Y solo las sombras de los árboles y sus ramas mecidas por el viento se oyen crepitar. Es la calma antes de la tormenta, ella está atenta, y Lupus de cerca la vigila. Velkan de mientras en la cima está observando impasible. En breve empezaran a caer en las trampas y despertaran al bosque con sus gritos.
Un alarido salvaje se oye en el claro del bosque, y cuervos negros como el tizón resurgen graznando un chirriante grito agónico. Es el momento. Ella ve a los lobos salir en dirección a los alaridos con su bello cuerpo animal saltando y corriendo.
El olor a sangre está cargando el ambiente y los aullidos han tapado el silencio del bosque, los están rodeando. Los vampiros están siendo estrechados y llevados a las trampas que acabaran con su sucia existencia.
Amaranth se siente impotente y empieza a correr en dirección al bosque seguida de Lupus, que es su sombra. Cuando llega al claro, intenta divisar a su lobo de entre la lucha, es difícil entre tanto cuerpo y lobos enfrentados ferozmente.
Por fin a lo lejos divisa al gran lobo negro que entre sus fauces tiene apresado a un nocturno, al cual zarandea y de su yugular escapa a borbotones la sangre corrompida del ser, que gimotea, otro de ellos se lanza sobre Velkan que suelta a la presa moribunda en el suelo, que intenta escapar arrastrándose como la alimaña que es.
 El vampiro que ataca esta vez al lobo es un antiguo, y es más fuerte, agarra al lobo de su gaznate y lo eleva sobre de si, Amaranth corre despavorida en su ayuda y Lupus le sigue de cerca, a la vez el antiguo está rasgando con sus manos y dientes el vientre del Velkan que aúlla y se remueve intentado quitarse de encima a ese maldito vampiro.
Mientras corre veloz al encuentro de él, no se da cuenta de que Lupus ha sido atacado entre dos nocturnos, y ya no la protege. Está a punto de llegar donde el antiguo retiene a Velkan que sangra, ella siente su dolor, él se gira y sus miradas se encuentran, la agonía de sus ojos la ciegan y se lanza contra el vampiro.  Desorientado suelta al lobo, y apresa del cuello a la vampiresa, entre tanto Velkan se lame las heridas e intenta erguirse del suelo, está muy mal herido.
-Zorra…- El antiguo escupe a la cara de ella.
-Suéltame- le inquiere.
- Vas a morir. Puta.
Empieza  a estrangular su cuello y siente la vida escapar de su cuerpo, en un último esfuerzo gira su rostro para admirar a su lobo.
De entre las sombras salta el animal para agarrar entre sus fauces la cabeza del antiguo, suelta el cuerpo de la mujer que cae revotando en el suelo, su cuerpo laxo descansa apacible envuelto en sangre. Dos movimientos feroces arrancan la cabeza del vampiro, que se evapora delante de sus ojos dejando las cenizas a sus patas. En ese instante Lupus aparece, está  mal herido.
-Ponla en mi lomo, Lupus.
Lupus coge a la vampira que está exhalando su último suspiro y la pone encima de su líder.
Va veloz hacia la cueva con el cuerpo lacio de ella sobre su lomo.
-Pequeña, ya llegamos.
No contesta, está sumida en un sueño, tan solo la esencia de su lobo la hará despertar…
La tumba en su lecho, en la cueva. Está muy pálida, su piel traslucida deja entrever que necesita alimentarse para sanarse. Velkan vuelve a su forma humana.
Sus heridas son profundas y sangran. Ella en su inconsciencia huele la sangre de su amado y se revuelve inquieta.
Él se tumba  a su lado:
-Lame, pequeña. Lame mis heridas.
Entre lobos es su manera de sanar, ellos lamen las heridas, ella empieza a lamer el cuerpo herido de Velkan…
El siente placer ante los pequeños mordiscos que su reina da en sus heridas, mientras ella sana, él lo hace también. Unidos por el vínculo de apareamiento.
Ella sube hasta llegar a sus labios y se funden en un beso de saliva y sangre.
Deja yacer su cuerpo exhausto encima de él y  nota como su miembro despierta al contacto de su piel, están extenuados pero se funden en un abrazo cálido que despierta sus sentidos; y entre besos dulces, se dejan llevar por su cadencia a un ritmo lento y pausado, él la penetra, con suavidad, dulzura…
Sus movimientos son pausados, calmados, y esa clemencia a su cuerpo hace que ella se excite, gima, jadeé...
Con un baile de caderas suave, eterno, y profundo se dejan llevar. Acaban dormidos abrazados, y sus cuerpos laxos recuperan el brío con el descanso de la noche…
























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