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sábado, 3 de diciembre de 2016

Deseo a mi jefe...





No sabía porque lo había hecho. Pero allí se encontraba, miraba de soslayo a su jefe. Él era inalcanzable para las mujeres, un tipo rudo, serio, inaccesible, con un cuerpo de infarto una altura considerable y un rostro anguloso y marcado. Sus ojos azules eran fríos como el ártico. Pero lo había hecho, una apuesta tonta entre compañeras, ella tendría que ser capaz de calentar la hombría del hombre de acero. Lo observo unos minutos, en buen lío se había metido.
Se alisó su falda de tubo que se pegaba a sus voluptuosas caderas, abrió un botón más de la pegada blusa que se ceñía a sus redondeados pechos dejando entrever parte de su sujetador, tomo aire y fue directa hacia él. Esa mañana tenían que preparar una importante reunión y se pasarían parte del día encerrados en el despacho. Las demás compañeras cuchicheaban conforme iba avanzando a la guarida del lobo. Volvió a tomar aire antes de abrir la puerta. ¿Y si era Gay? Esa opción se le había pasado más de una vez por su cabeza, pero la negaba constantemente, no podía ser que con ese aire varonil que desprendía por los cuatro costados no le gustase las mujeres. Y allí estaba, sentado detrás de su gran mesa, llenando el espacio con su sola presencia. Se acercó y se sentó frente a él, intentando que sus movimientos fueran sexys y despreocupados. El olor que desprendía le provocaba escalofríos, era olor a limpio mezclado con un aroma amaderado que diluido en su piel se desprendía de tal manera que te hacía querer cerrar los ojos y perderte en el.
La miro  de manera despreocupada, directamente a sus ojos, una mirada que se clavaba en sus entrañas provocando en su estómago un hormigueo que bajaba directamente a su sexo, haciendo que sus bragas se humedecieran. Desde que trabajaba con él, llevaba siempre ropa interior de repuesto en el bolso.
Sus ojos no se desviaban  ni un milímetro de los de ella, ni para observar de soslayo sus pechos, ni admirar sus piernas vestidas con rejilla. Nada, frío. Era un muro.
Avanzaba la mañana y el nerviosismo frustro se apoderaba de ella. Había intentado captar su atención varias veces, entre ellas, cuando se acerco a servir el café, situándose muy cerca de él y a aproximando sus pechos cerca de su rostro cosa que él evito levantándose de la silla y cogiendo unos papeles de la mesa, no encontraba la manera de aproximarse a su jefe.  
Paso la mañana entre papeles y no encontró el acercamiento ansiado. Ese día saldrían tarde pues la presentación del día siguiente a los clientes se tenía que dejar lista. Cada uno se fue a comer por su lado, las compañeras la asediaron a preguntas nada más llegar a la mesa, ella decidió retirarse y dar por perdida la apuesta. Se abotono la blusa de nuevo, cambio su calzado de doce centímetros que estaban destrozando sus pies por sus cómodas  bailarinas, se recogió su melena pelirroja suelta en un moño despeinado. Volvía a ser la misma chica de siempre.
Llego un poco antes  al despacho y preparo los papeles que faltaban sobre su mesa.  Nada más se acerco ella lo percibió, el aroma que desprendía era inconfundible.
Cerro la puerta mientras ella seguía amontonando papeles en orden, ella escucho sus pasos aproximarse, por un momento dejo de respirar al notar su aliento cerca de su cuello.
Sus manos se posaron en el contorno redondeado de sus nalgas, no podía ni moverse, el corazón se le acelero de una manera que no creía posible mientras las manos de él calentaban su cuerpo y su respiración se tornaba entrecortada.
-No necesitas parafernalias para atraerme- le susurro al oído. No podía  decir palabra alguna.
-Tu esencia no reside en el maquillaje, ni tampoco en una blusa desabotonada ni en unos tacones. Tú eres esencia, tu aroma es esencia, tú eres mujer.
No podía creer lo que escuchaba, jamás hubiera pensado que pudiera decir esas cosas de ella y mucho menos pensarlas.
Agarro sus caderas y se la acerco a su miembro. Noto como estaba erecto y exhalo un suspiro.
-Esto provocas en mí, todos los días. No creas que es fácil trabajar de esta manera, no es cómodo estar constantemente empalmado y excitado.
Mordió el lóbulo de su oreja mientras sus manos pasaban a acariciar sus pechos, despertando sus pezones y provocando que estos se endurecieran ante el deseo y la necesidad que le provocaba su cercanía.
Hizo que apoyara sus manos en la mesa y arqueo su cuerpo, levanto su falda hasta dejar a la vista su pequeño tanga húmedo.
Con su mano deslizo al pequeña tira y sus dedos resbalaron por su raja mojada, provocando que soltara un gemido placentero. Él sonrío al descubrir lo húmeda que estaba. Su miembro pulsaba y necesitaba ser liberado de su incomodo pantalón, se lo bajo dejándolo caer en sus tobillos y se aproximó a su entrada. Noto como su punta jugaba con su oquedad, solo deseaba que su polla le penetrara sin demora. Y así lo hizo, se clavo en ella, mientras con sus manos acariciaba y estiraba los pezones de sus pechos liberados de la ropa.
Embestida, tras embestida, jadeantes, gimiendo, mientras liberaban el deseo oculto que se habían escondido de por tiempo. Hallándose liberados de ataduras  mentales, retozando en placer con brío. Mientras él la penetraba ella tocaba su clítoris, ante la necesidad de que su orgasmo la envolviera, acallaban sus gritos,  y solo se oía el sonido constante de sus caderas  golpeando la una contra la otra. Juntos provocaron que sus cuerpos entraran en combustión, desatando el volcán de su pasión. Cayeron laxos, sudorosos, abrazados  e intentando recuperar la respiración, acompañando el  latir de sus corazones.  
La giro para poder ver el rostro sonrojado de la mujer que había deseado en silencio de por meses, semanas y días. Por fin el anhelo que sentía por ella se había trasformado en piel con piel. Sonrío con una sonrisa que le llegaba a los ojos. Agarro su rostro, y beso los labios de ella, provocando otra leve sacudida en su sexo, sus lenguas se arremolinaron entre saliva. Entregándose de nuevo a la lascivia que emanaba su piel. 


4 comentarios:

  1. Buenisimo deberías escribir la historia completa del sexy y varonil jefe y su secretaria estaría de lujo. Es sumamente erótico invita a seguir leyendo...exito

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  2. Pues si deberías escribir más de estos personajes uff que calor

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